CIS.- Más de una semana tiene Cándida Briceño, de 74 años de edad, esperando respuesta de Conviasa luego que suspendiera el vuelo programado para el 15 de junio. A la mayoría de los pasajeros se los llevaron pero a ella la dejaron y aún no le han dado respuesta.
La señora está desde el miércoles a las 10 A.M., en el aeropuerto de Ezeiza con la esperanza que desde la oficina en Caracas autoricen a la Boliviana de Aviación (BOA) para que trasladen a Briceño hasta Santa Cruz y de esa manera continúe su vuelo a Venezuela.
«A diferencia de los demás pasajeros, mi hermano y yo nos llevamos a mi mamá a casa porque tiene arritmia cardíaca, lesión en una rodilla anda con bastón, camina apoyada pero sola se le dificulta. Así que nunca recibimos notificaciones de Conviasa, sólo una carta de cortesía y ellos hicieron una lista en la que incluyeron a quienes estaban en los hoteles que habilitaron y así fue como los sacaron», explicó Fátima Briceño, hija de la señora.
«Me comuniqué con BOA y una funcionara me indicó que efectivamente mi mamá está en la lista pero que necesitan la autorización de Conviasa».
La septuagenaria, es de San Mateo, estado Aragua y llegó a Argentina de visita hace casi tres años, en principio quedó varada por la pandemia y ahora que sus hijos pudieron comprar el boleto, les pasó esto. Además las bajas temperaturas le agudizan los dolores en la rodilla.




