Luego de que el número dos del régimen chavista, Diosdado Cabello, afirmó que estuvo la semana pasada en Argentina, el diputado de Juntos por el Cambio Gerardo Milman pidió al Gobierno datos sobre los aviones arribados desde Venezuela y Bolivia en los últimos días.
Milman dijo al diario Clarín en una entrevista que «de acuerdo con fuentes de inteligencia extranjera Cabello habría estado de incógnito el viernes 11 de marzo en Bolivia, listo para pasar a la Argentina pero alguien le avisó que se había pedido su captura».
Según su versión, iba a viajar desde Bolivia a Jujuy para reunirse con dirigentes de la organización Tupac Amaru que lidera Milagro Sala, quien cumple prisión domiciliaria por dos condenas por casos de corrupción.
Esa hipótesis se basa en la «muy buena relación» del presidente de Bolivia y dirigente del MAS, Luis Arce, con el chavismo. Fuentes bolivianas no pudieron comprobar si es cierto que ese viernes 11 dos aviones militares venezolanos aterrizaron en Bolivia.
Hasta el jueves 10, Cabello estuvo en el congreso anual del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que se realizó en Caracas.
En un trámite relámpago la jueza federal subrogante de Jujuy María Alejandra Giménez ordenó su detención ante un pedido de un juzgado de Nueva York, en el marco de la causa de «El Cartel de los Soles».
El fiscal que impulsa el caso en Nueva York es Geoffrey Berman, aunque el jefe de los fiscales norteamericanos William Barr ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por datos que permitan detener al titular del oficialista PSUV.
En su programa de TV llamado «Con el Mazo dando» del miércoles pasado, Cabello se burló se la orden de detención argentina: «Dijeron que a mí me mandaron a detener de Argentina». Cabello ha criticado duramente al presidente Alberto Fernández pero la vicepresidenta Cristina Kirchner mantiene una estrecha relación con el chavismo. «Le agarré tanto gusto a los alfajores que tuve que mandar a comprar porque me quedé con las ganas, comí tanto. Estuve por Puerto Madero caminando, es bonito». «La carne no la encontré tan buena, no sé qué está pasando. Es mejor la de Venezuela», ironizó. Luego, Cabello, con un estilo parecido al del ex presidente Hugo Chávez, aseguró: «Paseé por la Argentina y llegué hasta la Patagonia, no me traje un pingüino porque no pude».
«Creían que iba a visitar a Milagro Sala. Le temen a la voz de esa mujer porque lo que ella me diga a mí yo se lo voy a decir al mundo. La han metido presa ahí. La metió presa Macri y no ha encontrado la forma el señor (Alberto) Fernández de soltarla», comentó.
«Como estaban negociando con el FMI, la cancillería argentina mandó a una jueza encargada, que ni siquiera es titular del cargo… No me hagan hablar porque me sé el cuento completo», advirtió amenazante.
Pero «si comí allá, me ofrecieron vino pero no soy tomador, me tome un snowball», completó el dirigente para lanzar una larga carcajada.
Cabello está acusado de integrar, supuestamente, el Cartel de los Soles que es la denominación de oficiales de alto rango de Venezuela, militares que estarían implicados en narcotráfico.
Se los llama así porque a los oficiales de alto rango les dan medallas en forma de sol cuando ascienden de cargo.
Una alta fuente del Gobierno se jactó ante Clarín que «hace un mes sabíamos del intento de visita de Cabello a la Argentina». Y que ahora que una jueza ordenó su detención «se jodió para siempre en nuestro país».
Clarín.-



