Una mujer venezolana que caminó por tres años desde su Guanare natal, en los llanos venezolanos hasta Montevideo en Uruguay contó cómo en Colombia la guerrilla quiso violar a una de sus hijas y a la otra la secuestrarían para posteriormente vender sus órganos.
Salió en el año 2018 pero estando en Colombia y viendo el buen trato que en principio tuvo, se retornó para buscar a su hija mayor, quien estaba desnutrida. Así comenzó el periplo pero no imaginó que la guerrilla la tenía fichada y días después la iban a secuestrar para violar a su hija y a la otra le quitarían los órganos para venderlos.
De ahí pasó a Ecuador donde la xenofobia la corrió. Siguió caminando hasta llegar a Perú, donde trabajaba en una carnicería pero seguía la xenofobia, «me insultaban, veneca de mierda, me decían», contó Jessica Bastidas.
Salió hasta Argentina donde estuvo un tiempo pero después siguió hasta Montevideo, en Uruguay, donde vive en el asentamiento Che Guevara pero donde pasa calamidades.



