“Es posible que la región se acerque al final de la pandemia”. Con esa oración, Hans Kluge, director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, despertó una ola de optimismo global, en medio de una nueva ola de Covid-19 por la propagación de la variante ómicron, altamente transmisible.
“En cuanto la ola de ómicron se calme, habrá durante algunas semanas y meses una inmunidad global, ya sea gracias a la vacuna o porque la gente se habrá inmunizado por la infección, y también habrá una baja a causa de la estacionalidad”, dijo el funcionario de la OMS.
El organismo espera “un período de calma antes del posible regreso del Covid-19 hacia finales de año, pero no necesariamente el retorno de la pandemia”, expresó, y brindó un halo de aliento.
En Sudáfrica, donde se detectó por primera vez la variante ómicron, los nuevos casos fueron bajando en las últimas cuatro semanas.
No es como la gripe
Europa no se encuentra en una “era endémica”, lo que permitiría equiparar el virus al de una gripe estacional, como planean hacer algunos gobiernos, como el español, subrayó el responsable regional de la OMS.
“Endémica significa […] que podemos prever lo que va a ocurrir; este virus ha sorprendido más de una vez. Así que tenemos que ser prudentes”, insistió Kluge, quien remarcó que no solo sigue circulando la variante delta, sino que podrían surgir otras cepas.
“Seremos mucho más resistentes, incluso ante nuevas variantes”, dijo ayer, por su parte, Thierry Breton, el comisario europeo de Mercado Interior, en la cadena francesa LCI.
“Estaremos listos para adaptar las vacunas si es necesario, en particular las que usan ARN mensajero, para hacer frente a una variante virulenta”, dijo.
En la región europea de la OMS, que incluye 53 países, algunos de los cuales se encuentran en Asia Central, la organización calcula que el 60% de los habitantes podría haberse contagiado con ómicron antes del 1° de marzo.
En los 27 Estados miembros de la UE, así como en Islandia, Liechtenstein y Noruega, esta variante, que apareció a finales de noviembre y es más contagiosa que delta, pero menos virulenta, especialmente entre los vacunados, es ahora la dominante, según la agencia sanitaria europea.
Las declaraciones de Kluge representaron una luz al final del túnel para los países que siguen viviendo picos de contagios, no solo en Europa, sino también en otros puntos del mundo, desde América Latina hasta Nueva Zelanda. Allí, la primera ministra, Jacinda Ardern, pospuso su casamiento, debido a las nuevas restricciones decididas por su gobierno, entre las que se incluye un límite de 100 personas, todas completamente vacunadas, para cualquier reunión o evento.
Con un aumento exponencial de los contagios, Kluge insistió en la necesidad de cambiar las políticas públicas para “minimizar las perturbaciones y (…) proteger a las personas vulnerables”.
El objetivo, según Kluge, es ahora estabilizar la situación sanitaria. “Eso significa que el sistema sanitario ya no esté desbordado por el Covid-19 y pueda seguir prestando servicios sanitarios esenciales, que desgraciadamente se han visto muy perturbados, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la inmunización”, subrayó.



