Texto, fotos y video: Carlos Iván Suárez.- No hay como consolar la decepción, rabia, malestar y dolor que sufren unos 200 venezolanos que están varados en Argentina y que debieron volar el pasado 27 de diciembre a Venezuela pero que desde entonces, la aerolínea Conviasa ha suspendido el vuelo.
Por cuarto días consecutivo, estas personas permanecieron en el aeropuerto de Ezeiza con la esperanza de obtener una respuesta, la cual hasta ahora no ha sido satisfactoria y si la hay, es casi increíble para ellos, luego de tantas mentiras o verdades a medias que han recibido por parte de la aerolínea.
María Alejandra Naranjo es madre de dos niños de seis y ocho años de edad, ambos están sufriendo, «están muy tristes porque ya quieren ver de nuevo a la familia que tienen cuatro años sin ver. Han tenido que dormir en el piso porque llegamos el domingo desde Neuquén y no tenemos dinero para un hotel. Ayer finalmente, quise alquilar uno pero ya nos corrieron porque se me acabó lo poco que tenía».
Ella retorna definitivamente a Caracas «porque ya la situación aquí no está muy buena. Yo tenía un emprendimiento de comida venezolana en Neuquén», contó la mujer entre lágrimas.
Así como ella está Miguel Labrador, de 30 años de edad, quien se regresaba con su pequeño bebé de un año y medio de nacida y su mujer. «A ellos los tuve que dejar en casa de un amigo que nos prestó su sala para dormir estos días porque nosotros entregamos el departamento donde vivíamos y no tenemos donde dormir. Es una gran incomodidad y especialmente para el niño», explicó el hombre que siente frustración.
Javier Azi, es otro de los afectados. Tiene 26 años de edad, quiere regresar a ver a su familia pero con este retraso de Conviasa se le hace imposible.
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Labor solidaria para los necesitados
Mucho de ellos han pasado hambre, apenas se han llevado un bocado a la boca o quizá un sándwich pero no habían comido sanamente. Este jueves Denglys Romero en representación de Baires de Libertad y la parroquia Caacupé, llegó al aeropuerto de Ezeiza con 100 almuerzos: pollo, puré de papa, ensalada, pan, gaseosas, dulces, manzanas y más.
Una labor que hace a diario en la parroquia pero que trasladó el comedor hasta la terminal aérea. «No los podemos abandonar en el momento que más nos necesitan, querían viajar a su patria pero no han podido. Es una satisfacción muy grande y agradezco a Dios por este don de ayudar diariamente».
Además Romero, les ofreció alimentar a quienes necesitan mientras finalmente puedan retornar.
Fabio Jiménez, uno de los afectados y quien debería volar para casarse en Venezuela, lideriza el grupo y pidió dinero a través de las redes sociales, donde ha reunido para también llevar bebidas energizantes, sanitizante y alimentos para sus connacionales
Protestas para presionar
En horas de la tarde protestaron nuevamente en el aeropuerto donde esperaban una respuesta pronta por parte de conviasa. Ahí, al pie del cañón estuvo el abogado venezolano, Dennis Portillo, quien los acompañó en la lucha para exigir una solución.



