La época de la Navidad para muchos es la más bonita del año, especialmente en Latinoamérica, donde las tradiciones unen a las familias y amigos pero hay aún cinco países de otros continentes donde está prohibido festejar en esta fecha.
Corea del Norte
El país dirigido por la dinastía de los Kim es uno de los lugares del mundo más hostiles para el espíritu navideño, por lo que no es sorpresa que más de un medio estadounidense haya bautizado a Kim Jong Un, el actual dictador norcoreano, como “el Grinch que se robó la Navidad”.
Convengamos que Kim Jong-Un no es la persona más festiva y que en Corea del Norte la única devoción permitida es para el partido y sus principales líderes, la familia Kim. Es tal el aislamiento de esta parte del mundo que la gran mayoría de las personas no han escuchado siquiera de Jesús, mucho menos de la celebración de la Navidad.
Lo que sí conocen es la celebración en honor al cumpleaños de Kim Jong-Suk, la abuela fallecida de Kim Jong Un, que coincide con las festividades navideñas del resto del mundo, el 25 de diciembre.
La Navidad no se ha celebrado abiertamente en Corea del Norte desde que la dinastía Kim comenzó a tomar medidas enérgicas contra las libertades religiosas en 1948 y aunque la constitución norcoreana técnicamente permite la libertad de religión a todos sus ciudadanos, cualquier práctica religiosa o ceremonia festiva espiritual por parte de un individuo o grupo de personas corre el riesgo de encarcelamiento o de sanciones más drásticas.
Celebraciones del aniversario de Kim Jong-suk el 24 de diciembre de 2017 en Pyongyang REUTERS/KCNA
Somalia
Somalia es una nación ubicada en el extremo oriental de África cuya población es fundamentalmente musulmana. Por años sus conflictos internos la han hecho un país socialmente inestable, forzando a muchos de sus habitantes a escapar a otros lugares de África, Asía y Europa.
Esto ha hecho que al país entren tradiciones occidentales, pues cuando estas familias vuelven, traen consigo costumbres que aprendieron en los lugares donde estaban refugiados.
Esta occidentalización es algo indeseable para las autoridades somalíes, quienes adoptaron la Sharia (ley musulmana) en 2009 como religión del Estado y en 2015 determinaron que cualquier celebración o evento por fuera de esta estaba prohibido en el país.
REUTERS/Feisal Omar
Brunéi
Esta pequeña nación ubicada en la Isla de Borneo, es famosa por sus playas, la diversidad de su bosque pluvial, la imponente mezquita de Jame’Asr Hassanil ubicada en su capital, con sus 29 cúpulas doradas y el enorme palacio Istana Nurul Iman, residencia del sultán.
Pero también por ser un lugar hostil para los cristianos.
Desde 2014, las autoridades del Estado han impuesto una prohibición contra la Navidad que castiga hasta con cinco años de prisión a las personas que celebren la festividad cristiana en el territorio de Brunéi.
palacio Istana Nurul Iman, residencia del sultán.
Tayikistán
Otro país musulmán que tiene estrictas normas sobre la Navidad es Tayikistán, ubicado en Asia central y limítrofe con Afganistán, Uzbekistán, Kirguistán y China.
Tiene una población estimada de 8 millones de habitantes, la gran mayoría de ellos de credo musulmán.
Pese a que su gobierno se define como “laico”, la verdad es que desde su separación de la Unión Soviética en 1991 el país ha estado dirigido por Emomali Rahmon, un autoritario líder musulmán que se ha reelegido en 1999, 2006, 2013 y la última en 2020.
Rahmon ha prohibido en el país todas las festividades que tengan que ver con Navidad, Año Nuevo, así como cumpleaños y bodas por fuera del islam.:quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/5QCDXXYLYVFBLETFSZSDJUAZNU.jpg%20420w)
China
En uno de los países más grandes y superpoblados del mundo celebrar la Navidad tal cual la conocemos en latinoamérica es una ofensa a las tradiciones ancestrales, una que puede ser castigada incluso con detenciones y multas.
A partir de 2018, las autoridades chinas ordenaron que sus ciudadanos deben promover la cultura y las tradiciones chinas, no las celebraciones occidentales como la Navidad.
En algunas ciudades, como Langfang, se vetan a los comercios que ofrecen artículos navideños y a las personas que saludan a los cristianos que festejan el nacimiento de Jesús.
“Guiar y educar al círculo religioso (…) y a los seguidores con los valores fundamentales socialistas”, dijo Xi Jinping, presidente de la República Popular China, en declaraciones citadas por la cadena ‘NPR’.
Hong Kong es uno de los lugares en China donde está permitido el festejo de la Navidad. (Photo by Philip FONG / AFP)
El caso Arabia Saudita, un lento progreso
Uno de los países musulmanes más importantes de Asia Occidental tiene una particular historia con las festividades de Navidad, y en general con la cultura occidental.
Por años, el país árabe ha permanecido ajeno a la influencia de occidente, rechazando gran parte de esta cultura y estableciendo prohibiciones para evitar que su población se contagia con ella.
La Navidad fue una de esas prohibiciones. Para 2015, por ejemplo, el jeque Mohammed Al-Oraifi ordenó a los musulmanes abstenerse de saludar a los cristianos en las vísperas del evento religioso.
“Si celebra el nacimiento del hijo de Dios y lo saluda significa que respalda su fe”, afirmó en el diario local ‘Arab News’.
En Arabia Saudita celebrar la Navidad era perseguido y castigado con cárcel incluso si solo se hacía en privado, pero a través de los años se ha liberalizado socialmente el país y ha permitido el festejo.
Y respaldar su fe, una fe diferente al islam, es ir contra la sharia, algo gravemente castigable.
De acuerdo con la prensa internacional, a causa de esta prohibición el Comité Saudí para la Promoción de la Virtud y de la Prevención del Vicio tenía órdenes de buscar y capturar a todo aquel que decore su hogar con símbolos navideños, llevando la prohibición al ámbito privado.
Claramente, también estaba prohibida cualquier celebración pública. Incumplir la norma te podría llevar a la cárcel.
Pero desde 2016 el país ha entrado en transición. Liberalizando cada vez más las normas sociales y permitiendo a las familias cristianas que vivien en el país celebrar sus fiestas en privado, e incluso comprar adornos navideños en las tiendas de Riad, la capital.
La mayor parte de la población es musulmana por lo que no se reconoce a la Navidad como una festividad oficial. (AFP)
Esta nueva “temporada de tolerancia religiosa”, como la calificó el medio Arab News, hizo que el año pasado fuera la celebración más tranquila para los cristianos en toda la historia de Arabia Saudita.
Parece que quedaron atrás las prohibiciones del pasado.
Infobae.-



