Un brote de Hantavirus mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de la provincia de Buenos Aires debido a un aumento de contagios y fallecimientos registrado en una época del año en la que históricamente la circulación del virus suele disminuir.
Según los últimos reportes epidemiológicos bonaerenses, en lo que va de 2026 ya se confirmaron 18 casos y siete muertes. Durante el mismo período de 2025 se habían contabilizado 12 contagios, lo que representa un incremento cercano al 50%.
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El Ministerio de Salud de la provincia, encabezado por Nicolás Kreplak, advirtió además que el comportamiento actual rompe con la estacionalidad habitual de la enfermedad. En uno de los informes oficiales se señala que, aunque el otoño y el invierno suelen registrar menor incidencia, actualmente se atraviesa una situación considerada de brote.
La preocupación aumentó tras un episodio ocurrido en abril relacionado con un crucero polar que partió desde Ushuaia. Una pareja neerlandesa desarrolló la enfermedad durante el viaje y falleció, lo que desencadenó una investigación sanitaria para determinar el origen del contagio y esclarecer un brote que ya dejó al menos 10 personas infectadas y tres muertes.
El hantavirus es endémico en la provincia de Buenos Aires, especialmente en zonas rurales y periurbanas, y normalmente concentra más casos en primavera y verano. Sin embargo, los monitoreos epidemiológicos muestran que desde 2025 los contagios se mantienen por encima de los niveles esperados.
Uno de los indicadores utilizados por el sistema sanitario es el índice epidémico, que actualmente alcanza 1,67, superando ampliamente el umbral de brote fijado en 1,25. Los informes oficiales califican directamente la situación como un brote activo.
Otro factor que preocupa a los especialistas es la elevada mortalidad. Con siete fallecidos sobre 18 casos confirmados, la letalidad continúa siendo alta, siguiendo la tendencia observada a nivel nacional durante 2025, cuando la mortalidad superó el 30%, por encima de los promedios históricos.
La combinación de mayor cantidad de contagios, alta mortalidad y circulación fuera de temporada es lo que mantiene en alerta a los expertos. Incluso, referentes sanitarios reconocieron previamente que todavía existen pocas certezas sobre las causas de este comportamiento epidemiológico.
Durante 2025, la provincia había registrado 37 casos confirmados y 12 muertes, cifras que ya marcaban un incremento respecto de años anteriores. La tendencia no solo continuó, sino que se intensificó en los primeros meses de 2026.
A pesar de la confirmación del brote, los informes oficiales no precisaron en qué zonas de la provincia se concentran los casos ni qué variantes del virus están circulando. Ese dato resulta clave, ya que en Argentina existen diferentes genotipos del hantavirus, como Andes, Laguna Negra o Lechiguanas, cada uno con características distintas.
En la región central del país, incluida Buenos Aires, predominan variantes del virus Andes, algunas de las cuales pueden transmitirse entre personas. Sin embargo, las autoridades provinciales aún no difundieron información oficial sobre la tipificación de los casos actuales.
El virus se transmite principalmente a través del contacto con secreciones de roedores silvestres infectados, especialmente el ratón colilargo. El contagio suele producirse al inhalar partículas virales presentes en ambientes contaminados con orina o excrementos, aunque algunas variantes también pueden transmitirse de persona a persona.
La enfermedad suele comenzar con síntomas generales como fiebre, dolores musculares y malestar, pero puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiopulmonar grave que requiere internación y puede resultar mortal.
Por ello, las autoridades sanitarias insistieron en la importancia de detectar tempranamente los casos sospechosos y garantizar derivaciones rápidas a centros médicos de mayor complejidad.

Mientras tanto, la investigación por el brote relacionado con el crucero polar MV Hondius continúa en Ushuaia con un operativo especial encabezado por especialistas del Instituto Malbrán.
El equipo instaló un laboratorio de campaña en áreas boscosas y costeras de Parque Nacional Tierra del Fuego para rastrear la presencia del virus en roedores silvestres. El operativo cuenta con apoyo de Parques Nacionales y autoridades sanitarias locales.
La investigación incluye la colocación de unas 200 trampas en sectores considerados estratégicos, definidos a partir de los movimientos de los pasajeros infectados y del análisis de hábitats donde viven especies portadoras del virus.
Cada captura activa un protocolo sanitario estricto: los especialistas identifican al animal, toman muestras de sangre y realizan análisis para detectar posibles infecciones. En caso de resultado positivo, se conservan tejidos para estudios posteriores en el Instituto Malbrán, donde se busca aislar el virus y determinar la variante genética involucrada.
El objetivo principal es reconstruir el posible circuito de contagio y establecer los lugares donde pudo haberse producido la exposición al virus antes del embarque del crucero.
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La investigación también presenta una particularidad: en Tierra del Fuego no existían antecedentes de estudios sistemáticos sobre hantavirus en roedores, por lo que gran parte del trabajo científico debe realizarse desde cero. Por esa razón, el operativo forma parte de un proyecto internacional más amplio destinado a entender cómo se originó y propagó el brote detectado en alta mar.
Con Información de LN.-



