KQA.- Frank Origuen, un atleta venezolano de 37 años de edad oriundo de San Antonio de los Altos, alcanzó recientemente el subcampeonato en el prestigioso torneo OPEN ARGENTINA de jiu-jitsu brasileño, realizado en el Parque Olímpico de la Ciudad de Buenos Aires. Residente en Del Viso, partido de Pilar, Frank vive en Argentina desde hace varios años y continúa consolidando su trayectoria deportiva lejos de su país natal.
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Un nuevo capítulo en su carrera deportiva
Origuen se enteró del torneo a través de la academia donde entrena y decidió inscribirse con el objetivo de medir su nivel en un entorno competitivo. Para él, la participación representó una oportunidad de reencontrarse con la adrenalina de la competencia tras un largo período sin subirse a un tatami oficial.
“Fueron casi dos meses de preparación técnica, física y mental. Conté con el apoyo de mi familia y de la academia, que fueron pilares para llegar en buenas condiciones”, explicó.
Disciplina de toda la vida
Con más de 30 años practicando artes marciales y un cinturón negro 2° Dan en karate, Frank siempre sintió la necesidad de complementar su formación con otras disciplinas. Ese camino lo llevó al jiu-jitsu brasileño, donde hoy entrena en GFTeam Argentina.
En Venezuela dio sus primeros pasos en esta modalidad bajo la guía de @Alexistrujullok y compartiendo tatami con @Carolinajimenez_mma, experiencias que marcaron su rumbo. En Argentina, su entrenador actual, @Kklein11, ha sido clave en esta nueva etapa.
“Le agradezco profundamente por su tiempo y dedicación durante estos meses”, destacó.
Origuen combina su rutina cotidiana con la exigencia del deporte gracias, en gran parte, al acompañamiento de su esposa. Mantiene una alimentación equilibrada y prioriza la disciplina como eje fundamental de su vida: “La disciplina es la base para alcanzar cualquier objetivo, dentro y fuera del deporte”.

Un logro que une a su familia migrante
El subcampeonato tuvo un fuerte valor emocional. Parte de su familia sigue en Venezuela y otros miembros están repartidos en distintos países, pero todos pudieron acompañarlo a través de la transmisión en vivo.
“Después de tanto tiempo sin competir, fue una alegría enorme para todos”, dijo.
Un mensaje para otros migrantes
Convencido del poder transformador del deporte, Frank envía un mensaje directo a las familias venezolanas migrantes:
“El deporte abre puertas. No es solo ocupar el tiempo: ayuda a relacionarse, canalizar energías, enfocar la mente y crecer como persona. Es un camino hacia la formación de buenos ciudadanos”.
A los jóvenes migrantes que sueñan con desarrollarse en el ámbito deportivo, les deja un consejo contundente:
“Que no se rindan. Con perseverancia y dedicación, los resultados llegan”.
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Lo que viene
Por ahora, Frank prefiere disfrutar el logro, seguir entrenando con su equipo y perfeccionar su técnica. Su objetivo inmediato es simple pero profundo: continuar creciendo como atleta y como persona.




