El Presidente Donald Trump volvió a endurecer su discurso contra los migrantes indocumentados. Este viernes, en un mensaje grabado desde el Despacho Oval, advirtió: “Los sin papeles que permanezcan en Estados Unidos se enfrentarán a duros castigos: tiempo significativo en prisión, enormes multas, confiscación de propiedades, embargo de sueldos y deportaciones sorpresa, al lugar y en la forma que queramos”.
Horas antes, Trump había firmado una orden ejecutiva que pone en marcha un nuevo programa para fomentar las autodeportaciones. Es la medida más reciente de su ofensiva contra la inmigración irregular.
“Estamos haciendo que sea lo más fácil posible irse de Estados Unidos”, dijo el mandatario, anunciando la habilitación de la aplicación CBP Home, que permitirá a los migrantes coordinar su retorno a sus países de origen, sin costo y con apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia vinculada a la ONU.
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🇺🇸 | Trump lanzó dura advertencia a los indocumentados: “Si deciden quedarse aquí, enfrentarán duras consecuencias y serán deportados a donde y como queramos”. pic.twitter.com/A4BSQ1FXOa
— ES RE VIRAL (@esreviral) May 10, 2025
La orden ejecutiva se suma a una serie de medidas implementadas por Trump para reducir la llegada de migrantes, en contraste con las políticas de su antecesor. “Lo que Joe Biden hizo a este país nunca podrá explicarse, es inaceptable”, afirmó el republicano, quien sostiene que EE.UU. vive “una invasión” de extranjeros responsables de una “ola de crimen, vagancia, violencia y muerte”.
Entre las novedades, el decreto contempla la creación de un “servicio de conserje” que permitirá a los indocumentados llegar a cualquier aeropuerto del país y solicitar un vuelo de regreso, sin necesidad de documentos en regla. Además, se implementará un “bono de salida”, aunque aún no se han revelado los montos; medios estadounidenses han reportado que la Casa Blanca evalúa otorgar hasta 1.000 dólares a quienes acepten irse.
Sin embargo, las medidas también incluyen un fuerte componente coercitivo. Trump ha dado un plazo de 60 días para que los indocumentados se acojan voluntariamente al plan. Vencido ese plazo, el Departamento de Seguridad Interior desplegará 20.000 agentes —entre federales activos, retirados y autoridades locales— para lanzar una “campaña intensiva” de deportaciones forzadas. El mandatario promete una operación aún más amplia que las realizadas durante su administración anterior.




