En diciembre pasado, Brandon Acevedo Ochoa, un ciudadano colombiano de 22 años de edad, fue víctima de un violento robo en un edificio de Villa Urquiza, protagonizado por delincuentes venezolanos. Los ladrones se llevaron $5000 y celulares, pero exigían más, gritando: «¿Dónde está la plata?». Tenían información que los llevó a creer que Acevedo poseía más dinero.
Ayer, Acevedo fue detenido y acusado de ser el hacker detrás de una ciberestafa en la que se apropiaron de $70.000.000, perjudicando a una empresa en Tigre. Fue arrestado tras una investigación de la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones de Ciberdelito (Ufeic), que reveló que el dinero robado fue invertido en criptomonedas (USDT con valor equivalente al dólar).
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El robo sufrido por Acevedo podría estar vinculado con su actividad como hacker. Según un investigador, los ladrones venezolanos sabían que Acevedo era un hacker, sugiriendo que el robo fue una «batida» entre delincuentes.
Las cámaras de seguridad del edificio registraron el robo en Villa Urquiza, donde Acevedo, su novia, y un amigo fueron atacados y atados por los ladrones. Los delincuentes, insatisfechos con el botín inicial, huyeron cuando la policía llegó al lugar. Dos de ellos fueron detenidos, pero un tercero logró escapar.
Ocho meses después, la víctima de ese robo se convirtió en el principal sospechoso de una gran estafa cibernética.




