Según la OMS, la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social relacionado con la sexualidad. Sin embargo, desde la sección Sexología del Hospital de Clínicas de la UBA, sostienen que muchos no saben que la clave está en consentir. En ese sentido, revelaron que las consultas más frecuentes tienen que ver con cómo contentar a la otra persona, en detrimento de la sexualidad propia.
La vivencia de una sexualidad y una erótica saludable y satisfactoria pasa necesariamente por:
- Hacer desde el deseo propio y desde el respeto del deseo ajeno: identificar qué nos gusta y qué no, comunicarlo y saber llegar a acuerdos.
- Hacer desde las emociones: identificar, transitar y tomar conciencia de las distintas emociones que pueden surgir en la vivencia de la sexualidad y en los encuentros eróticos.
“¿Cómo hago para estar siempre listo?”, “¿Cómo no hacer un papelón?”, “¿Alguna vez voy a poder tener un orgasmo con una persona?”, son algunas de las preguntas más habituales que aparecen en el consultorio “sin importar la edad en gente que quiere relacionarse con otros que no sean parejas de larga data”, según refiere la doctora Silvina Valente (M.N. 87.798), miembro de la Sección Sexología perteneciente a la División Ginecología del Hospital de Clínicas.
Es por eso que Valente remarca la importancia del consentimiento positivo, además de mutuo: “En primer lugar, quienes participen del encuentro sexual deben estar de acuerdo con hacerlo. Y es aconsejable comunicar qué es lo que quieren, cuáles son los propios deseos. El fin es consentir entendiendo que implica permitir algo de forma consciente, de acuerdo a los propios deseos, sabiendo qué se acepta”.
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La especialista sugiere:
- Experimentar con lo que a cada uno le gusta o con lo que no sabe y le puede gustar.
- Comunicar lo que uno quiere es la base de la sexualidad. Hacerlo de forma precisa. Sin vergüenza, sin tabúes.
- Disfrutar de ello y no concentrarse en qué piensa el otro o cómo la estará pasando la otra persona.
- No preocuparse por el orgasmo y disfrutar cada instante del encuentro. Dejar de estar pendiente de la expectativa del resultado.
- Que el encuentro sexual con el otro fluya y animarse a probar cosas nuevas para tener ganas de hacerlo. “Total, para parar o decir ‘no’ siempre estamos a tiempo”, dice Valente.
- Conocerse, respetarse y jugar.
Con información de TN




