Después del escándalo de su separación de Gerard Piqué, Shakira pasó a vivir a una finca situada en North Bay Road Drive, donde también reposan celebridades de la talla de Jennifer López, Ricky Martin o Matt Damon.
La propiedad tiene un tamaño de alrededor de 750 metros cuadrados y los edificios blancos que la componen datan de 1951. En su momento, la colombiana la adquirió por 3 millones de dólares.

En 2018, la cantante quiso ponerla a la venta por casi cinco veces su valor, pero no halló compradores siquiera bajando su precio a 10 millones de dólares, por lo que al confirmarse su ruptura con el defensor campeón del mundo, la quitó del mercado de inmediato. En principio, la casa posee enormes ventanales con accesos al exterior, seis dormitorios y hasta siete baños.

Al mismo tiempo, dentro de la vivienda se pueden apreciar una sala de billar y un imponente gimnasio. Por supuesto, y siguiendo la línea de la vivienda en Cataluña, predominan los colores luminosos. Más allá de la piscina rodeada de palmeras que se encuentra en el patio, hay una zona de descanso con algunos tintes libaneses vinculados a los orígenes de la compositora.
Curiosamente, la mansión cuenta con un muelle privado de 30 metros que tiene acceso a Biscayne Bay: allí, la Reina del Pop Latino puede navegar a lo largo del Océano Atlántico con su familia.

Superestrellas como Julia Roberts o la presentadora Oprah Winfrey son algunas de las celebridades que se afincaron en la parcela de tierra, que tiene algunas particularidades: hay una playa de arena blanca traída de las Bahamas y el enclave cuenta con un enlace directo a la costa, por lo que solo se puede acceder por barco o helicóptero. La mujer más premiada en la historia de los Latin Billboard va por todo.
Con información de TN




