Carlos Iván Suárez.- Quizá el rostro de Crisvi Cuenca sea familiar para muchos ya que, quienes visitan la embajada venezolana en Argentina la ven en la esquina diariamente donde vende sus empanadas y arepas de diferentes rellenos.
Esta madre venezolana de 31 años de edad, ha sido ejemplo de lucha e inspirada por sus dos retoños creó junto a su esposo @laarepaportena su emprendimiento con el cual se mantiene en la migración.
“Vivimos de esto porque nos da más que un sueldo mínimo. Mi esposo me ayuda con la preparación de la comida pero es difícil porque la bebe más pequeña tiene dos años h a veces se despierta en la madrugada mientras cocinamos”, cuenta la falconiana.
Así como Crisvi hay millones de mujeres venezolanas en distintas partes del mundo que hoy celebran el Día de las Madres y muchas se identifican por ser una historia similar a las que les tocó vivir.
Ni el título de educadora o el de ingeniero de su pareja, aminoraron las ganas de salir adelante y demostrar que cuando se quiere, se puede.




