Los presidentes de Colombia y Venezuela, Gustavo Petro y Nicolás Maduro, llamaron ayer desde la COP27 a establecer una ambiciosa alianza por la protección del Amazonas, en una jornada en la que se lanzó una agenda global de adaptación para ayudar a las comunidades más empobrecidas del mundo a resistir los impactos del calentamiento global.
“Estamos decididos a revitalizar la selva amazónica”, para “darle una victoria importante a la humanidad en la lucha contra el cambio climático”, afirmó Petro en un acto en la cumbre anual del clima.
“Si alguna responsabilidad tenemos los sudamericanos es detener la destrucción del Amazonas e iniciar un proceso de recuperación coordinada, eficiente, consciente”, afirmó por su lado Maduro.
Las ambiciones son grandes para lo que de momento es una declaración de intenciones con múltiples aristas en estudio.
Petro, impulsor de la iniciativa, llamó a “abrir un fondo” que deberá contar “con presupuesto nuestro” y también con “el aporte de las empresas privadas mundiales y de los Estados del mundo”.

El dirigente colombiano recordó que su país movilizará 200 millones de dólares anuales durante 20 años para la protección del Amazonas y apelo a la solidaridad de los organismos multilaterales desde una COP27 que tiene en la agenda el estudio de mecanismos para paliar los daños y las pérdidas causados por el cambio climático en los países en vías de desarrollo.
“Uno de los temas de consenso que podrían unificarnos con África, con parte del Asia, es el cambio de deuda por acción climática”, donde el FMI “tiene un papel que cumplir”, junto con los grandes países desarrollados del mundo, agregó.
El mandatario colombiano reconoció los “sinsabores” que suponen las grandes reservas de carbón, gas y petróleo en toda la región, empezando por Venezuela, pero reiteró su discurso firme de terminar a plazo con el uso de energías fósiles.
Maduro y Petro fueron los únicos líderes latinoamericanos presentes en la COP27, ante las ausencias de mandatarios como Gabriel Boric (Chile), Alberto Fernánez (la Argentina) o Luis Lacalle Pou (Uruguay). Se espera que el recientemente electo presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se sume en estos días.
Queda pendiente plantear la iniciativa cara a cara a otros presidentes en una reunión que Petro quiere fijar a inicios de 2023 y en la que quiere incluir a los nueve países de la cuenca amazónica.
Encuentros de Maduro
La conferencia climática devolvió a la foto de familia de la comunidad internacional a Maduro, que recibió simbólicos saludos por parte de líderes que repudiaron la deriva autoritaria chavista y priorizaron las relaciones con el opositor Juan Guaidó.
El gobierno venezolano y los medios chavistas difundieron en las últimas horas imágenes de encuentros de Maduro con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Portugal, Antonio Costa. Charlas aparentemente improvisadas en los márgenes del foro y en la que la conversación estuvo marcada por un tono distendido, con sendas invitaciones de Maduro a Costa y Macron para que viajen a Venezuela.
“Tenemos muy buenos amigos en común”, le dijo el mandatario venezolano a su par galo, que poco después le traslada su disposición a seguir hablando en el futuro. Francia será anfitrión mañana y el viernes del Foro de la Paz de París, que dedicará precisamente parte de su contenido a la situación en Venezuela.
Comunidades vulnerables
En la misma jornada, en un encuentro entre líderes en el que el foco fue pérdidas y daños, los anfitriones de las conversaciones climáticas lanzaron un plan global para aumentar la resiliencia de las comunidades más vulnerables a los impactos del cambio climático.
La Agenda de Adaptación de Sharm-el-Sheikh establece 30 objetivos para abordar la brecha de adaptación y lograr un mundo apto para hacer frente a los graves riesgos climáticos para 2030.
La presidencia de la COP27 realizó un llamamiento a los actores estatales y no estatales para sumarse a este esfuerzo que busca mejorar la resistencia de 4000 millones de personas que viven en las comunidades más vulnerables.
Los objetivos urgentes incluyen llevar al mundo a prácticas agrícolas más sostenibles que podrían aumentar los rendimientos en un 17% y reducir las emisiones un 21%. Otros objetivos incluyen proteger a 3000 millones de personas de eventos climáticos catastróficos mediante la instalación de sistemas de alerta temprana para ayudarlos a prepararse; invertir 4000 millones de dólares en la restauración de manglares, que protegen contra inundaciones, y ampliar las opciones de cocina limpia a 2400 millones de personas para reducir la contaminación del aire interior.
En total, el plan busca movilizar hasta 300.000 millones de dólares al año de inversionistas privados y públicos. Por el contrario, los bancos multilaterales de desarrollo más grandes del mundo gastaron 17.000 millones de dólares en financiar la adaptación para países más pobres en 2021, según mostró un informe de los bancos publicado el mes pasado.
Un nuevo informe sobre la brecha de adaptación elaborado por ONU Medio Ambiente sostiene que los flujos de financiación internacional para la adaptación de los países en desarrollo son entre cinco y diez veces inferiores a lo necesario para afrontar una brecha cada vez mayor, para la que se necesita una inversión de 340.000 millones de dólares al año hasta 2030.
LaNación.-


