El Vaticano anunció este jueves la excomunión de varios líderes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), una organización católica tradicionalista con sede en Suiza, tras participar en la consagración de cuatro obispos sin la autorización del papa León XIV, un acto que la Santa Sede calificó como de «naturaleza cismática».
El decreto también advierte que los fieles católicos que se adhieran formalmente a la FSSPX podrán incurrir automáticamente en la pena de excomunión (ipso facto), al considerar que la fraternidad se encuentra en una situación de cisma con la Iglesia católica.
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La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, también conocida como los lefebvrianos, cuenta con alrededor de medio millón de seguidores en distintos países del mundo, quienes podrían quedar expuestos a sanciones canónicas si respaldan formalmente la organización.
La excomunión es una de las sanciones más severas previstas por la Iglesia católica, ya que excluye al creyente de la plena comunión e impide el acceso a los sacramentos y a la vida eclesial.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo responsable de velar por la doctrina católica, informó que el obispo Alfonso de Galarreta fue excomulgado por haber cometido «un acto de naturaleza cismática» al consagrar a cuatro sacerdotes como obispos sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del papa León XIV.
Junto a De Galarreta también fueron excomulgados el obispo co-consagrante Bernard Fellay y los cuatro nuevos obispos consagrados por la FSSPX: el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.

En su resolución, el Vaticano advirtió a sacerdotes y fieles laicos que no se sumen al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ya que hacerlo implicaría la excomunión automática.
¿Quiénes pueden ser excomulgados?
Posteriormente, la Santa Sede aclaró que la medida no afecta automáticamente a todos los integrantes de la fraternidad. La excomunión alcanzará únicamente a quienes participen habitualmente en sus celebraciones religiosas y compartan formalmente sus posiciones doctrinales.
La consagración de los cuatro obispos, realizada el miércoles, fue considerada por el Vaticano como un acto de cisma, al desafiar directamente la autoridad del papa León XIV.
La FSSPX es conocida por rechazar las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, celebrado en la década de 1960, que impulsó cambios profundos en la Iglesia católica y promovió el diálogo con otras confesiones cristianas y con la comunidad judía.
Entre esas reformas se encuentra la autorización para celebrar la misa en los idiomas locales, en sustitución del uso exclusivo del latín.
La fraternidad se opone a ese cambio, al considerar que el rito tradicional en latín preserva mejor el carácter solemne y el sentido de misterio de la liturgia.
El Vaticano endurece su postura
En una nota explicativa, la Santa Sede recordó que durante años realizó diversos intentos para reincorporar plenamente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a la comunión con la Iglesia católica.
Sin embargo, indicó que esos esfuerzos no dieron resultados y que la reciente consagración de obispos sin autorización papal agravó aún más la situación.
«Esta situación se ha visto agravada por las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato papal, contra la voluntad del Santo Padre y en abierta violación del derecho canónico», señaló el documento.
El Vaticano sostuvo que ese acto constituye el delito canónico de cisma, con consecuencias tanto para los ministros ordenados como para los fieles laicos que participen formalmente en la organización.

De acuerdo con el derecho canónico, este tipo de desobediencia representa un rechazo a la autoridad del Papa y de la Iglesia de Roma, por lo que conlleva la excomunión automática.
Asimismo, la Santa Sede precisó que los fieles laicos que apoyen conscientemente a la FSSPX o participen en sus actos litúrgicos también podrán ser excomulgados.
El documento añade que los sacerdotes de la fraternidad administran los sacramentos de manera ilícita y que las confesiones y matrimonios celebrados por ellos carecen de validez dentro de la Iglesia católica.
Por ello, el Vaticano exhortó a los fieles a no participar en las actividades de la organización para evitar incurrir en la pena de excomunión.
El especialista en historia del papado Massimo Faggioli, profesor de la Universidad Villanova, declaró a Reuters que León XIV mantiene una firme defensa de las reformas del Concilio Vaticano II.
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«No tiene remordimientos ni dudas sobre el hecho de que esta es la Iglesia del Vaticano II», afirmó el académico. «Ha demostrado que no está dispuesto a ceder en ese aspecto».
La excomunión implica que un creyente bautizado queda fuera de la plena comunión con la Iglesia católica, por lo que no puede recibir sacramentos como la confesión, la comunión o el matrimonio religioso.
Con Información de elnacional.com.-




