Recibir un diagnóstico de cáncer de mama obliga a tomar decisiones importantes en poco tiempo. Sin embargo, elegir entre una lumpectomía (extirpación parcial) y una mastectomía (extirpación total) no debe hacerse con apresuramiento. “Para las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama existen muchas opciones de tratamiento que considerar. La buena noticia es que contamos con estudios confiables que pueden orientar a las personas durante este proceso de toma de decisiones”, afirma el doctor Arith Reyes, cirujano especializado en cáncer de mama del NewYork-Presbyterian/Columbia University Irving Medical Center, en Estados Unidos.
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Un estudio publicado en 2024 por JAMA Oncology, que incluyó a más de 600.000 pacientes, ofrece un dato alentador: la tasa de supervivencia a 20 años es la misma en ambos procedimientos. Es decir, independientemente de si una mujer opta por conservar la mama mediante una lumpectomía seguida de radioterapia o por una mastectomía de una o ambas mamas, las probabilidades de supervivencia no cambian.

Sin embargo, ese dato general incluye factores particulares que cada paciente debe evaluar junto a su equipo médico. “Es importante comprender esto, ya que ha aumentado el número de pacientes con cáncer de mama que deciden someterse a una mastectomía doble cuando el cáncer está presente solo en una mama”, explica el doctor Reyes.
Un estudio previo publicado en JAMA Surgery reveló que una de cada cinco mujeres diagnosticadas con cáncer en una mama decide extirpar también el seno sano, motivada por el temor a una posible recurrencia en el futuro.
Tamaño, ubicación y genética: factores que pueden definir la decisión
No todas las pacientes tienen la posibilidad de elegir. “Debido al tamaño del tumor en comparación con el tamaño de la mama de la paciente, algunas personas deben someterse a una mastectomía. No es una opción”, señala la doctora Jessica Young, oncóloga quirúrgica del Roswell Park Comprehensive Cancer Center, en Estados Unidos.
Entre los casos en los que suele recomendarse una mastectomía están los tumores inflamatorios, lesiones de gran tamaño o múltiples, así como aquellos ubicados cerca de la pared torácica. Además, las pacientes que ya recibieron radioterapia en el tórax anteriormente no pueden volver a someterse a este tratamiento, lo que descarta la lumpectomía como alternativa.
El tamaño del tumor continúa siendo uno de los factores más determinantes al momento de definir qué cirugía es posible.
Otro elemento cada vez más relevante es la predisposición genética. Las mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar cáncer en ambas mamas.
“Las pacientes con ciertas mutaciones genéticas, como las alteraciones en los genes BRCA1 y BRCA2 que predisponen al cáncer de mama, son candidatas ideales para una mastectomía doble”, explica el doctor Reyes.
En estos casos, la decisión de realizar una doble mastectomía preventiva requiere un análisis profundo que contemple tanto los factores médicos como el impacto emocional y psicológico.
La otra cara: recuperación, sensibilidad y vida diaria
La lumpectomía es una cirugía ambulatoria y su recuperación suele ser rápida. Sin embargo, generalmente requiere sesiones de radioterapia durante cinco a siete semanas, cinco días por semana.
La mastectomía, en cambio, es una intervención más invasiva. El proceso de recuperación completa puede tomar alrededor de cuatro semanas, aunque ese tiempo puede extenderse si la paciente decide someterse a reconstrucción mamaria.
Uno de los aspectos que más destacan los estudios sobre calidad de vida es el cambio en la relación con el propio cuerpo después de una mastectomía. Incluso cuando se realiza reconstrucción, muchas mujeres experimentan transformaciones físicas y emocionales.
Sobre la lumpectomía, la doctora Young destaca: “Se conserva la sensibilidad de la piel. En la mayoría de los casos se mantiene el pezón y la paciente puede seguir usando la misma ropa. No será necesario someterse a una cirugía reconstructiva y, en general, la sensación de bienestar suele ser mayor”.

La tasa de recurrencia localizada es ligeramente más alta después de una lumpectomía —entre 4% y 8%— que después de una mastectomía, donde ronda el 2%. No obstante, esa diferencia se ha reducido de forma considerable en las últimas décadas gracias a las mejoras en las técnicas de radioterapia.
Cuando se presenta una recurrencia después de una lumpectomía, generalmente puede tratarse mediante una mastectomía.
“Se trata de cuánto riesgo está dispuesta a asumir la paciente, y esa es una decisión personal”, resume el doctor Reyes.
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Lo fundamental es tomar esa decisión con información completa, buscar una segunda opinión médica si es necesario y mantener un diálogo claro y honesto con el equipo tratante.
Con Información de TN.-




