Entre 1999 y 2025, el gobierno venezolano habría enviado a Cuba unos 63.800 millones de dólares en petróleo, según el informe “Petróleo por represión”, presentado este miércoles en la Universidad Internacional de Florida por el Miranda Center for Democracy.
La investigación, dirigida por el político venezolano David Smolansky, sostiene que Hugo Chávez estableció un intercambio sistemático con Fidel Castro: crudo a cambio de asesoría en inteligencia y control político. “No fue gratis el petróleo, se entregó a cambio de un aparato represivo altamente sofisticado”, afirmó Smolansky durante la presentación.
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El informe concluye que lo que se presentó como cooperación terminó siendo una cesión de soberanía que benefició al poder político, y describe esta relación como “el precio de la supervivencia” del sistema.
Según el documento, el esquema derivó en una alianza estratégica en la que Cuba no solo recibió recursos energéticos, sino que también exportó conocimientos en materia de control y represión. Esto permitió sostener tanto su economía como su aparato de seguridad, incluyendo sectores clave como las fuerzas armadas, el Ministerio del Interior y los sistemas de vigilancia.
A cambio, señala el informe, el régimen cubano habría insertado su doctrina de inteligencia en las estructuras militares y policiales venezolanas a través del Gruce (Grupo de Coordinación), una instancia que opera en el país desde 2008 dentro del aparato de seguridad.
Bajo este modelo, la inteligencia se enfocó en el control interno y la persecución de la disidencia, mientras organismos como el Sebin y la Dgcim se consolidaron como herramientas de represión política. “Venezuela no solo entregó recursos, también cedió el control de áreas fundamentales del Estado”, advierte el texto.
El informe también cuestiona los intentos recientes de las autoridades venezolanas, encabezadas por Delcy Rodríguez, de desvincularse de la influencia cubana, y asegura que no es posible una transición democrática mientras se mantenga esta estructura de seguridad.
En ese sentido, plantea que el sistema no puede reformarse, sino desmantelarse. “Romper el vínculo de petróleo por represión debilita a los regímenes en Caracas y La Habana y es una condición necesaria para recuperar la democracia y los derechos civiles”, subraya.
La investigación ubica el origen de este modelo en el Convenio Integral de Cooperación firmado en 2000, pero señala un punto de quiebre tras el referendo constitucional de 2007, cuando se habría profundizado la influencia cubana mediante una reestructuración del aparato de seguridad venezolano.
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Finalmente, el informe documenta presuntos patrones de tortura asociados a este sistema, entre ellos golpizas, descargas eléctricas, asfixia, violencia sexual, exposición a condiciones extremas y amenazas de muerte, prácticas que atribuye a la intervención de especialistas cubanos.
Con Información de diarioversionfinal.com.-




