Las empresas argentinas prevén otorgar aumentos salariales promedio del 17,5% durante el primer semestre de 2026 para el personal fuera de convenio, en un contexto de inflación más moderada y de cambios graduales en las estrategias de compensación. Así lo señala la última actualización del Reporte Salarial elaborado por la consultora de recursos humanos Randstad, que analiza las políticas de remuneración y beneficios de las organizaciones.
El estudio, basado en una muestra de 256 compañías de distintos sectores del país, indica que las empresas comienzan a dejar atrás los esquemas de emergencia que predominaron durante los años de mayor inflación y avanzan hacia políticas salariales más estratégicas. En ese marco, los ajustes proyectados para la primera mitad del año muestran un rango amplio, con incrementos mínimos del 4% y máximos que podrían alcanzar el 35%, dependiendo del sector y del perfil de los trabajadores.
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De acuerdo con el informe, el aumento promedio previsto para el semestre podría ubicarse por encima de la inflación estimada para ese período, que algunas proyecciones privadas sitúan cerca del 12%. De confirmarse ese escenario, los salarios fuera de convenio podrían continuar recuperando parte del poder adquisitivo perdido en años anteriores.
El cambio en el contexto macroeconómico también influye en la frecuencia con la que las empresas revisan sus políticas salariales. Durante los períodos de mayor inestabilidad de precios, muchas organizaciones aplicaban ajustes mensuales o bimestrales para evitar que los ingresos quedaran rápidamente desactualizados. Sin embargo, con una inflación más estable, las revisiones comienzan a espaciarse.
Según el relevamiento, el 31% de las empresas mantiene ajustes trimestrales, mientras que el 22% ya aplica revisiones semestrales. En menor proporción, algunas compañías continúan con actualizaciones mensuales (15%), bimestrales (5%) o cuatrimestrales (14%). Esta tendencia refleja una mayor previsibilidad en la evolución de los precios y permite a las organizaciones planificar sus políticas salariales con horizontes más amplios.
En paralelo, las compañías también están redefiniendo los criterios utilizados para otorgar aumentos. Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sigue siendo la principal referencia para el 82% de las empresas al momento de fijar los ajustes, otros factores comienzan a ganar relevancia. Entre ellos se encuentran las pautas salariales acordadas en las negociaciones colectivas de los sectores sindicalizados, utilizadas por el 66% de las organizaciones para evitar el solapamiento entre salarios jerárquicos y operativos.
Asimismo, el desempeño individual adquiere una importancia creciente en las políticas de compensación. Actualmente, el 46% de las empresas utiliza evaluaciones de desempeño como uno de los criterios para definir incrementos salariales diferenciados, mientras que el 22% recurre a encuestas de mercado para comparar sus niveles de remuneración con los de otras compañías del sector.
Este enfoque refleja una tendencia hacia esquemas de compensación más selectivos, que combinan aumentos generales con herramientas adicionales como bonos por desempeño, beneficios corporativos y programas de desarrollo profesional. El objetivo es retener perfiles clave y corregir posibles desigualdades internas sin comprometer la sostenibilidad financiera de las organizaciones.
“Las organizaciones continúan trabajando para equilibrar la sostenibilidad del negocio con la necesidad de responder a las expectativas salariales de los colaboradores, en un contexto de mayor presión del costo de vida sobre las finanzas personales”, explicó Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay. Según la ejecutiva, la desaceleración de la inflación también permite avanzar hacia revisiones salariales más espaciadas y focalizadas.
Mercado laboral: rotación y expectativas de empleo
El informe también ofrece un panorama del mercado laboral en términos de rotación y expectativas de empleo. Durante 2025, las empresas registraron una rotación promedio del 7%, con valores extremos que oscilaron entre el 1% y el 30%, dependiendo del sector y del nivel de especialización de los puestos.
En cuanto a las perspectivas para el empleo formal, las expectativas se mantienen moderadas. Solo el 30% de las compañías consultadas señaló que planea aumentar su plantilla durante el primer semestre de 2026, lo que refleja un escenario de crecimiento cauteloso en el mercado laboral.
Este contexto también influye en las decisiones de los trabajadores. La incertidumbre económica y las señales mixtas sobre la evolución del empleo hacen que muchos empleados prioricen la estabilidad laboral por encima de cambiar de empresa, lo que contribuye a mantener niveles de rotación relativamente moderados.
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“Las expectativas, tanto de trabajadores como de empleadores, están fuertemente influenciadas por el contexto económico y laboral. Del mismo modo que la incertidumbre condiciona las decisiones de contratación futura por parte de las empresas, frente a algunas señales de alerta sobre la evolución del empleo en el corto plazo, los trabajadores tienden a adoptar posturas más conservadoras en sus decisiones de carrera”, concluyó la directiva.
Con Información de Clarin.-




