El salario mínimo en Venezuela continúa siendo un tema central en la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Actualmente fijado en 130 bolívares mensuales —equivalentes a 0,32 dólares según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), que se ubicó en 405,35 bolívares por dólar el 23 de febrero de 2026—, el ingreso formal resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas.
Ante esta realidad, muchos venezolanos han optado por generar fuentes adicionales de ingresos. En Caracas, es común que las personas combinen empleos formales e informales, realicen trabajos por contrato o desarrollen actividades comerciales ocasionales para completar el presupuesto mensual. Esta dinámica se ha convertido en parte de la rutina diaria de quienes deben equilibrar ingresos y gastos en un contexto económico complejo.
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Con el objetivo de conocer cómo impacta esta situación en la ciudadanía, el equipo de El Diario realizó una encuesta en distintos puntos de Caracas para consultar cuánto perciben actualmente y qué salario consideran necesario para cubrir sus requerimientos básicos.
Los resultados reflejan que, en promedio, los entrevistados aseguran ganar entre 150 y 250 dólares al mes, mientras que estiman que un salario adecuado debería ubicarse entre 500 y 800 dólares mensuales.
“Mi salario se me va en el pasaje”
Analis Rodríguez camina por el bulevar de Sabana Grande rumbo a su trabajo. Explica que destina cerca de 30 dólares semanales en transporte desde su vivienda, ubicada en el centro de la capital, lo que representa aproximadamente 120 dólares al mes.
Señala que cada gasto en pasaje forma parte de un cálculo diario que condiciona el resto de sus decisiones financieras. El presupuesto restante se distribuye entre alimentos y artículos básicos de higiene.
“Vivo con mi pareja y gastamos alrededor de 100 dólares semanales solo en comida. Entre transporte, alimentos y otros gastos, se van unos 200 dólares al mes”, comenta.
Rodríguez afirma que sus ingresos actuales no le permiten margen para imprevistos. Considera que un salario cercano a 600 dólares mensuales le daría mayor estabilidad para cubrir transporte y alimentación sin necesidad de reajustar su presupuesto cada semana.
“Me quedan solo 50 dólares para mí”
En las inmediaciones de Chacaíto, Robin Rojas señala que percibe aproximadamente 200 dólares al mes. De esa cantidad, estima que alrededor de 150 dólares se destinan a servicios y alimentación.
Indica que prioriza productos esenciales y limita compras no indispensables debido al aumento de precios. Según explica, un ingreso de al menos 500 dólares mensuales le permitiría cubrir sus gastos con mayor previsión y afrontar imprevistos sin alterar constantemente su planificación.
“Con lo que gano apenas cubro lo esencial”
David Márquez trabaja como motorizado y afirma percibir alrededor de 120 dólares semanales. Con ese ingreso debe cubrir gastos personales, el mantenimiento de su motocicleta y la atención de su hija.
Explica que la organización semanal de sus finanzas es fundamental para no comprometer lo esencial. Considera que un ingreso de 250 dólares por semana —equivalente a aproximadamente 1.000 dólares mensuales— le permitiría planificar con mayor estabilidad y afrontar gastos imprevistos sin afectar su economía básica.
“Mi pensión nunca se ha adaptado al costo de vida”
Douglas Natera, pensionado, asegura que su ingreso no se ha ajustado al aumento del costo de vida. Señala que solo en alimentación puede gastar alrededor de 500 dólares al mes, mientras que los medicamentos representan un gasto adicional difícil de asumir.
Afirma que, incluso reduciendo sus compras al mínimo, su pensión resulta insuficiente. Considera que un ingreso de entre 800 y 1.000 dólares mensuales le permitiría cubrir necesidades básicas sin reorganizar constantemente sus gastos.
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Una brecha persistente
Los testimonios recogidos evidencian cómo el salario mínimo actual, junto con los costos de transporte, alimentación y servicios, condiciona la planificación financiera de los ciudadanos. Los entrevistados coinciden en que sus ingresos no cubren plenamente sus necesidades y sostienen que un aumento significativo les permitiría organizar mejor sus gastos y enfrentar imprevistos con mayor estabilidad.
Con Información de Eldiario.-




