El adolescente de 17 años de edad es el único capturado hasta el momento
Gladys Miriam Choque salió de la escuela donde trabaja como docente. Se subió a su Toyota Etios, se colocó el cinturón de seguridad y puso en marcha el vehículo. Habían pasado pocos minutos de las 17 y las adyacencias de la esquina de Diego de Villarroel y Caballito, en Virrey del Pino, en La Matanza, estaban pobladas de alumnos que terminaban la jornada en el colegio 202.
Pocos segundos después, cuatro delincuentes armados bajaron de un Ford Fiesta que le habían robado al chofer de una aplicación de viajes y le apuntaron con pistolas a la maestra. Otra docente, compañera de Choque, que estaba en el asiento delantero derecho, pudo descender del vehículo, pero un pie de Gladys quedó enganchado en el cinturón de seguridad.
Sin piedad, los asaltantes arrancaron el vehículo y arrastraron a Gladys hacia adelante. Pero Carlos y su hermano, que trabajan en un lavadero, interceptaron a los ladrones y les cortaron el paso con un bicicletero que arrojaron contra el automóvil.
En ese momento, los delincuentes abrieron fuego contra Carlos y su cuñado. Mientras cubrían su retirada a balazos, el ladrón que conducía el vehículo puso marcha atrás y arrastró a la maestra media cuadra hasta el cruce de Diego de Villarroel y Caballito.
Al llegar a dicha esquina, uno de los delincuentes logró sacar el pie de la maestra del cinturón de seguridad y la dejó tirada en la calle de tierra. Al mismo tiempo, los delincuentes tomaron por Caballito y escaparon. En ese instante pasaron con el automóvil a centímetros de Gladys, quien salvó su vida de milagro.
Según los vecinos, a pesar de que el violento episodio ocurrió a diez cuadras de la comisaría de Virrey del Pino, el móvil demoró 30 minutos en llegar al lugar. Mientras que la ambulancia para asistir a la maestra herida tardó cincuenta minutos.
Los balazos causaron pánico entre los vecinos y los alumnos que salían de la escuela primaria N° 202. Según Carlos, quien trabaja en el lavadero, muchos de los padres y de sus hijos tuvieron que refugiarse en ese local para evitar los balazos.
El vehículo de la docente fue hallado abandonado en González Catán. A pocos metros, la policía bonaerense apresó a un sospechoso. Tenía las llaves del Toyota Etios que le habían robado a Gladys. Se trata de un menor, de 17 años y de nacionalidad venezolana, con antecedentes
Gladys fue revisada por el médico de la ambulancia que llegó a la escena del robo y que constató que había sufrido lesiones superficiales y no presentaba heridas graves. En tanto, los compañeros de la docente asaltada convocaron a una reunión de emergencia para reclamar medidas de seguridad debido a los constantes robos y hechos de violencia que sufrieron. Por ese motivo, no se dictaron clases en la escuela N° 202.




