Un trágico suceso ocurrió la noche del jueves en el Bajo Manhattan, cerca de la sede central del NYPD en Nueva York, Estados Unidos, cuando un adolescente venezolano, identificado como Yeremi Colino, de 17 años de edad, fue asesinado tras no poder comunicarse en inglés.
Aunque el móvil del crimen aún no está claro, los investigadores indican que el incidente comenzó con un intercambio de palabras. Uno de los sospechosos habría preguntado si las víctimas hablaban inglés. Al responder «no», la discusión escaló y terminó en un violento ataque con armas blancas.
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El ataque y sus víctimas
Los agentes respondieron al llamado de emergencia a las 7:40 p. m. del 5 de diciembre y encontraron a dos jóvenes migrantes heridos. Yeremi Colino, quien vivía en el refugio Roosevelt Hotel en Midtown, fue apuñalado en el pecho. Fue trasladado de inmediato a un hospital, donde lamentablemente murió a causa de las heridas.
La segunda víctima, un joven de 18 años de edad residente en el refugio Stewart Hotel, también en Midtown, recibió una puñalada en el brazo izquierdo. Aunque se encuentra en condición grave, los médicos lo han declarado estable.
El testimonio de un testigo
Mason Garrity, un estudiante de la Pace University que salió del comedor y se encontró con la escena del crimen, describió el caos que presenció. «Vi un par de alicates ensangrentados y un palo afilado con sangre, utilizados para agredir a los jóvenes», declaró a El Diario NY.
Garrity relató el momento en que los policías comenzaron a asegurar la zona:
«Hubo mucho alboroto. Nos gritaban que nos quitáramos del camino. Había un gran rastro de sangre cruzando diferentes partes de la calle John«.
La investigación continúa
Hasta el momento, las autoridades no han realizado arrestos ni identificado a los sospechosos. La Policía de Nueva York sigue en la búsqueda de tres personas vinculadas al ataque, mientras familiares y amigos claman por justicia para Yeremi Colino.
Este hecho ha conmocionado a la comunidad migrante y ha encendido el debate sobre la xenofobia y los desafíos que enfrentan quienes no dominan el idioma en su proceso de adaptación.



