La firma francesa Louis Vuitton, favorita de celebridades como Georgina Rodríguez, Angelina Jolie, Ana de Armas y Cate Blanchett, es un símbolo del lujo europeo contemporáneo. Fundada en 1854, ha logrado mantenerse a la vanguardia del estilo con decisiones estratégicas como el nombramiento de Pharrell Williams como director creativo de su línea masculina y la creación de productos que rápidamente se vuelven objetos de colección, como su bolso de un millón de dólares.
Aunque la marca es reconocida por su icónico anagrama LV, que ha sido replicado hasta la saciedad, su origen como fabricante de equipajes sigue siendo parte de su esencia. Sus maletas y baúles forman parte de su colección permanente. Sin embargo, pocos conocen la historia detrás de uno de sus bolsos más icónicos: el Noé.

Este bolso, creado en 1932 por Gaston-Louis Vuitton, nació a raíz de una petición singular. Un productor de champán solicitó un diseño que le permitiera transportar cinco botellas de manera segura y con estilo. El resultado fue una bolsa resistente y elegante, con una forma de bombonera y cierre de cordón, que hasta hoy mantiene su esencia.
Actualmente, el Noé ha sido reinventado con versiones modernas en diversos materiales, colores y tamaños, incluyendo una correa ajustable para llevarlo cruzado o al hombro. Con precios que van desde los $1.650 hasta los $3.350, su uso como transportador de champán sería más un lujo que una necesidad.



