En Venezuela existen cuatro beatos, un proceso poco conocido pero de gran significado espiritual. La reciente beatificación del doctor José Gregorio Hernández ha avivado el interés en este camino hacia la santidad y ha estimulado la reactivación de muchas otras causas.
El proceso hacia la santidad comprende varias etapas fundamentales. Todo comienza cuando la autoridad eclesiástica de un país propone a un candidato, marcando así el inicio del iter canónico. Una vez que se obtiene la autorización de la Iglesia, conocida como «nulla osta», el candidato es reconocido como siervo de Dios, el primer título en este recorrido espiritual.
Posteriormente, después de completar la fase diocesana en el país de origen o en el lugar de fallecimiento, el expediente sobre las virtudes del candidato es enviado a Roma, donde se espera el decreto de Venerabilidad, el segundo título en este proceso.
En el caso de una posible beatificación, se requiere la verificación de un milagro atribuido a la intercesión del candidato, a menos que la causa sea introducida por vía del martirio. Este milagro es examinado rigurosamente por comisiones médicas y teológicas, así como por un grupo de cardenales y obispos. Si se confirma la autenticidad del milagro, se emite el decreto de beatificación, que se celebra en el país de origen del candidato.
La canonización, el paso final hacia la santidad, se confirma mediante la verificación de un segundo milagro que debe ocurrir después de la beatificación. Este proceso sigue las mismas etapas canónicas hasta que se decreta en el Vaticano.
El papa Francisco ha presidido las dos últimas beatificaciones en Venezuela
La del doctor José Gregorio Hernández y la de la Madre Carmen Rendiles. Ambos están más cerca de la canonización, con presuntos segundos milagros en proceso de evaluación médica.
José Gregorio Hernández fue el primero en ser declarado venerable, seguido de su beatificación. Antes que él, tres mujeres venezolanas fueron beatificadas: la beata María de San José, la beata Candelaria de San José y la beata Carmen Rendiles. Cada una de ellas tiene una historia única y un legado espiritual significativo.
En la actualidad, la causa de la beata Carmen Rendiles y el beato José Gregorio Hernández está en proceso de canonización, con la esperanza de que pronto sean declarados santos por el Vaticano. La Iglesia venezolana aguarda con expectación el veredicto final, que podría llegar en cualquier momento y dar a Venezuela dos nuevos santos que inspirarán a generaciones venideras.




