Muertos, agresiones y violencia sexual a mujeres, robos: Ese es el panorama de una selva por la que han pasado este año 320 mil migrantes, la mayoría venezolanos y que hoy lo enfoca desde otro punto de vista el periodista colombiano José Guarnizo.
De los que atraviesan la Selva, más de 60 mil son menores de edad.
Guarnizo contó lo que deben vivir los más vulnerables: Los bebés.
Mostró la historia de la familia entera de Getsy, su esposo Gabriel, su hijo Itan (recién nacido), su suegra Nidia y hasta sus dos perritas, Cuchi y Mélani, atravesaron la selva del Darién.
En ese momento estaban en territorio panameño. Caminaban y caminaban de día, y acampaban en las noches, a orillas de cualquier río. Se guiaban por las bolsas azules que se encontraban en el camino. Las rojas indicaban peligro. No dormían. Los silbidos a lo lejos eran un tormento, un síntoma de que las bandas armadas que buscan a los migrantes para robarlos, para violar a las mujeres, estaban cerca. En una de esas noches, un ecuatoriano que venía en el grupo se la pasó gritando y diciendo que el río se iba a crecer.
Además de luchar por su propia vida, cada miembro de la familia tenía una responsabilidad durante las caminatas. Gabriel, el padre, cargaba y cuidaba al bebé Itan Alejandro Materán Sangronis. Por esos días había cumplido cuatro meses de nacido. Getsy, su esposa, debía parar de tanto en tanto a darle pecho al bebé y llevar en su espalda el maletín con el agua y la comida: para aligerar peso solo guardaban pan y atún. Nidia se encargaba de las perritas: Cuchi, una Shih Tzu mezclada con Poodle de 5 kilos de peso que sufre convulsiones esporádicas; y Mélani, una calmada y silenciosa Schnauzer de 7 kilos. Ambas fueron adoptadas de la calle.
Durante uno de los trayectos, Nidia también vio un cadáver. Era el cuerpo de un niño de unos tres o cuatro años que estaba al otro costado de una quebrada, junto a una roca. Por el estado en el que estaba, es posible que llevara varios días allí. Aterrada, Nidia lo vio y lo volvió a ver varias veces, intentando detener el paso lo menos posible.
Revela el reportaje publicado en Voragine.co



