Carlos Iván Suárez.- Hace ocho años, María Bracho llegó a Bariloche, provincia de Río Negro, junto a su esposo y dos pequeños hijos. El futuro de alguna manera ea incierto hasta que emprendieron y desde su casa comenzaron a vender comida por vianda hasta que se dieron cuenta que eran las hamburguesas lo que más les solicitaban, «hacíamos todo casero y eso era lo que más llamaba la atención», cuenta la maracucha.
Fue así como poco a poco fueron creciendo hasta abrir un primer local, hoy día ya son 11 sucursales las que tienen por toda argentina. «Es un negocio familiar, los fines de semana mi hijo de 14 años de edad, también viene y nos ayuda a atender mesas porque el local se pone full», explicó.
Esta familia no sólo emplea a venezolanos sino a personas de otras nacionalidades, «Bariloche se presta para eso por la cantidad de inmigrantes que hay».
En el local decorado con cuadros de distintas personalidades, no podía faltar el del Tío de Venezuela, Simón Díaz, «se anhela todo de Maracaibo y del país en general, porque uno se llena de mucha nostalgia y a la vez alegría cuando llegan otros venezolanos».
Pero es un lugar donde hay cabida para todos, tanto así, que cuentan con más de 20 sabores porque cada vez que llega un extranjero, reclama la hamburguesa típica de su país, «les preguntamos que cuáles son los ingredientes que llevan sus hamburguesas, la preparamos y si les gusta las incluimos en el menú».
Es así como estos venezolanos dejan el nombre de su país en la cima y agradecen a la nación que los recibió.




