“No existe el derecho a ser abuela”, le dice Marina a su madre, Abigail, cada vez que surge el tema. A sus 75 años de edad, Abigail imaginó durante décadas una vejez rodeada de nietos. Sin embargo, su hija, una abogada de 38 años de edad, nunca sintió el deseo de ser madre y considera que la maternidad no forma parte de su proyecto de vida.
“Ella prioriza su trabajo, su carrera, sus viajes y sus gatos, pero los hijos nunca llegan”, comentó Abigail. Para ella, la diferencia entre generaciones es evidente. “Cuando yo era joven, ser madre era parte de la realización personal, incluso si una era independiente y profesional. Las mujeres de hoy ya no sienten ese mandato ni esa necesidad”, afirmó.
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Su historia refleja un cambio cada vez más extendido en Argentina. Un estudio de la Universidad Austral reveló que solo el 46% de los argentinos considera que tener hijos es muy importante, frente al 77% registrado hace una década. Además, por primera vez, la principal razón para no ser padre o madre ya no está relacionada con dificultades económicas o laborales, sino con una decisión personal: la maternidad y la paternidad dejaron de formar parte del proyecto de vida de muchas personas.
Un cambio que lideran los jóvenes
El estudio muestra que la transformación es especialmente marcada entre las nuevas generaciones. Apenas el 34% de las personas de entre 18 y 34 años considera que tener hijos es un aspecto fundamental para una vida plena.
Según el informe, esto refleja una profunda redefinición de prioridades. La maternidad y la paternidad dejaron de ser vistas como una meta obligatoria o una forma de realización personal para convertirse en una opción que compite con otros proyectos profesionales, personales y de desarrollo.

Los datos provienen del estudio longitudinal sobre familia en Argentina elaborado por el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad (ODHV) del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral. La edición 2025 se realizó sobre una muestra nacional de 1.028 adultos y analiza cómo evolucionaron las actitudes hacia la familia desde el año 2000.
La caída de los nacimientos
El informe se publica en un contexto de fuerte descenso de la natalidad. Según cifras oficiales del Ministerio de Salud, entre 2014 y 2024 los nacimientos pasaron de 777.012 a 413.135, una reducción del 47% en apenas diez años.
Los investigadores destacan que se trata de la caída más pronunciada de toda la serie histórica disponible. Con una tasa de fecundidad de apenas 1,2 hijos por mujer, Argentina ya se ubica entre los países latinoamericanos con niveles de fecundidad ultrabaja, junto con Chile, Uruguay y Costa Rica.
Además, el descenso se aceleró desde 2018 y se profundizó después de la pandemia de COVID-19. Solo en 2019 los nacimientos disminuyeron un 9%, mientras que en 2020 la caída alcanzó el 15%. En los años siguientes la tendencia continuó.
Como consecuencia, el país enfrenta un acelerado proceso de envejecimiento poblacional. Mientras que el primer censo nacional de 1869 mostraba una población mayoritariamente joven —el 40% tenía menos de 15 años y apenas el 2,2% superaba los 65 años—, hoy la base de la pirámide demográfica es cada vez más estrecha debido a la baja natalidad y al aumento de la esperanza de vida.
¿Por qué cada vez más personas deciden no tener hijos?
Por primera vez, la investigación preguntó específicamente a quienes no tienen hijos y tampoco desean tenerlos cuáles son los motivos detrás de esa decisión.
El principal resultado marca un cambio cultural: el 57,3% respondió que la maternidad o la paternidad simplemente no forman parte de su proyecto de vida.
Entre las demás razones aparecen:
- No tener una pareja estable (38,2%).
- Preferir viajar o vivir otras experiencias (32,6%).
- Priorizar el desarrollo profesional o los estudios (30,3%).
- Considerar el contexto ambiental, social, político o económico como un factor determinante (22,5%).
Las investigadoras sostienen que estos resultados muestran que la decisión de tener hijos dejó de ser una expectativa social compartida para convertirse en una elección individual.
La familia sigue siendo importante
Pese al cambio de paradigma respecto de la parentalidad, el estudio aclara que la familia continúa siendo el principal espacio de satisfacción personal para la mayoría de los argentinos.
Sin embargo, formar una familia ya no implica necesariamente tener hijos. Para una parte creciente de la población, la realización personal puede encontrarse en otros proyectos de vida, sin que ello signifique un rechazo al valor de la familia.
Los especialistas consideran que estas transformaciones ayudan a comprender el escenario demográfico que atraviesa el país, marcado por el envejecimiento de la población y el descenso sostenido de la natalidad.
La maternidad también se posterga
El informe también detectó un cambio en la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo.
Hace menos de una década, la mayoría de los nacimientos correspondía a mujeres de entre 20 y 24 años de edad. Actualmente, el grupo con mayor cantidad de nacimientos es el de 25 a 29 años, seguido por el de 30 a 34 años de edad. Además, aumentaron los nacimientos entre mujeres de 35 a 39 años y de 40 a 44 años de edad, lo que confirma una tendencia hacia la maternidad en edades más avanzadas.
Una tendencia que se profundiza
La serie histórica de investigaciones de la Universidad Austral, realizadas en 2000, 2005, 2015 y 2025, evidencia una caída sostenida en la valoración de tener hijos como componente central de la calidad de vida familiar.
Mientras entre 2000 y 2015 el porcentaje de personas que consideraba muy importante tener hijos se mantuvo relativamente estable, el cambio llegó en la última década. Entre 2015 y 2025 el indicador cayó de 77% a 46%, una disminución de 31 puntos porcentuales, la mayor registrada desde que comenzó el estudio.
Entre los jóvenes el descenso es aún más marcado: solo uno de cada tres considera prioritario tener hijos, lo que lleva a los investigadores a prever que la tendencia podría profundizarse en los próximos años a medida que las nuevas generaciones ganen peso demográfico.
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La disminución de la natalidad se observa en todas las provincias del país, aunque con distinta intensidad. Los mayores descensos en la última década se registraron en Tierra del Fuego (-59%), Santa Cruz (-56%), Jujuy (-55%), la Ciudad de Buenos Aires (-51%) y la provincia de Buenos Aires (-50%). En contraste, las menores caídas se produjeron en Chaco y Santiago del Estero (-37%), Corrientes y Misiones (-40%) y Santa Fe (-42%).
Con Información de LN.-




