Una organización criminal que utilizaba aplicaciones de citas y redes sociales para captar víctimas y cometer robos fue desarticulada en la Ciudad de Buenos Aires. La modalidad, conocida por los investigadores como «tarántula», consiste en atraer a las víctimas mediante perfiles falsos de mujeres jóvenes para luego emboscarlas y despojarlas de sus pertenencias y dinero.
El caso fue investigado por la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (Ufecri) y la Dirección General de Estadística Criminal y Mapa del Delito de la Policía de la Ciudad, aunque las autoridades advierten que existen otras bandas que operan con el mismo método.
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Cómo operaba la banda
Las víctimas eran contactadas inicialmente a través de aplicaciones como Tinder, Bumble o Instagram. Allí interactuaban con perfiles de mujeres que utilizaban nombres ficticios, entre ellos «Brenda Agustina», y mantenían conversaciones de tono sugestivo, incluso proponiendo encuentros sexuales o tríos para generar confianza.
Una vez acordada la cita, los hombres eran citados generalmente en horas de la noche en la avenida Coronel Roca al 3500, en Villa Soldati. Sin sospechar el engaño, acudían al lugar, donde recibían instrucciones por teléfono para ingresar a un complejo ubicado dentro del perímetro comprendido por las calles Lacarra, Mariano Acosta, Coronel Roca y Triana.
Aunque algunos desconfiaban del sitio, «Brenda» lograba convencerlos de continuar. En algunos casos era ella quien supuestamente los recibía y, en otros, aparecían jóvenes identificadas como «Zoe» o «Pía», quienes se presentaban como amigas o primas de la mujer con la que habían conversado.

La emboscada
Los investigadores bautizaron esta modalidad como «tarántula» porque, al igual que ese arácnido, los delincuentes permanecían ocultos esperando el momento preciso para atacar a sus víctimas.
Las mujeres funcionaban como señuelo mientras que el resto de la banda esperaba dentro del edificio. Algunas víctimas apenas alcanzaban la puerta del ascensor; otras llegaban al tercer, cuarto o undécimo piso. En todos los casos, varios hombres armados aparecían de forma sorpresiva, los amenazaban y les robaban sus pertenencias.
Entre enero y abril de 2026, al menos seis personas fueron asaltadas mediante este mecanismo.
Robos millonarios
Además de quitarles billeteras, teléfonos celulares y llaves de los vehículos, los delincuentes obligaban a las víctimas a desbloquear sus dispositivos y realizar transferencias bancarias.
En uno de los casos, ocurrido el 10 de abril, un joven llegó al lugar a las 12:40 de la madrugada y fue recibido por la supuesta prima de «Brenda». Cuando ingresó al ascensor y la puerta se abrió en el cuarto piso, cinco hombres armados lo amenazaron y le robaron sus pertenencias.

Posteriormente, realizaron varias transferencias bancarias a nombre de dos personas, agotaron el dinero disponible en sus cuentas, solicitaron préstamos y utilizaron sus tarjetas de crédito para transferir fondos, ocasionándole un perjuicio cercano a 1,5 millones de pesos.
En otros hechos, los delincuentes también sustrajeron las llaves de los automóviles. Cuando las víctimas regresaban al estacionamiento descubrían que los vehículos habían sido robados, por lo que debían pedir ayuda sin dinero ni teléfono.
Otro episodio ocurrió el 7 de marzo, cuando un joven y un amigo fueron sorprendidos por cinco delincuentes en el tercer piso del edificio. Tras obligarlo a desbloquear su celular, uno de los asaltantes ingresó a su cuenta de Instagram, eliminó toda la conversación mantenida con «Brenda» y efectuó ocho transferencias bancarias. Además, obtuvo un crédito por 5 millones de pesos.
En conjunto, los seis robos atribuidos a esta organización generaron un botín cercano a 14 millones de pesos en apenas tres meses.
Cómo fue la investigación
La investigación comenzó a partir de la denuncia de una de las víctimas captada mediante Instagram. A partir de ese caso, las autoridades revisaron otros hechos similares ocurridos en el mismo complejo habitacional de Villa Soldati.
Uno de los primeros avances surgió del análisis de las transferencias realizadas bajo coerción mediante aplicaciones como Mercado Pago y Personal Pay. El rastreo permitió identificar a los titulares de las cuentas receptoras del dinero: Juan Ignacio Romero López, Aracelly Arami Martínez Cabana y Omar Nodelino Correa.

Posteriormente, los investigadores solicitaron información a Meta, que aportó los números telefónicos utilizados para crear los perfiles falsos en redes sociales. Con esos datos y las fotografías del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer), las víctimas lograron reconocer a varios de los involucrados, quienes además registraban antecedentes por hechos similares.
La pesquisa también permitió reconstruir los vínculos entre los integrantes de la organización mediante redes sociales y domicilios, diferenciando a quienes participaban directamente en los robos de quienes colaboraban en la captación digital de las víctimas.
Detenidos y prófugos
La investigación determinó que tres adolescentes actuaban como señuelo y habían sido reclutadas por dos hermanos mayores de edad, considerados los responsables de organizar la maniobra delictiva.
Debido a que las jóvenes son menores de 18 años, la causa pasó a la Fiscalía Nacional de Menores N.º 3 y al Tribunal Oral de Menores N.º 3, luego de haber intervenido las Fiscalías Nacionales en lo Criminal y Correccional N.º 11, 37, 39, 53 y 56.
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Las autoridades informaron que al menos otras cuatro personas ya fueron identificadas como receptoras del dinero obtenido mediante las transferencias, mientras que continúan buscando a los tres hombres que participaban en las emboscadas armadas.
Además, fuentes de la investigación señalaron que existen otras organizaciones que replican esta modalidad delictiva en Villa Soldati, donde ya se registraron nuevas denuncias con diferentes implicados.

Con Información de Clarin.-




