Un hombre fue arrestado en Río de Janeiro, Brasil, acusado de torturar a su hijastro de tan solo 4 años de edad.
El sospechoso, identificado como Bruno Dos Santos Rodrigues, fue detenido cuando se presentó en la escuela para buscar al niño, luego de que la directora del establecimiento realizara una denuncia ante las autoridades.
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De acuerdo con fuentes policiales, la directora advirtió que el menor tenía varios moretones en el cuerpo y presentaba síntomas que encendieron las alarmas, entre ellos hambre excesiva, mucho sueño, apatía, falta de interés por las actividades escolares y constantes quejas por dolores de estómago.
Los agentes entrevistaron al niño, quien relató las agresiones que sufría en su vivienda. Posteriormente, un examen médico confirmó que presentaba lesiones tanto recientes como antiguas.
Por estos hechos, Bruno Dos Santos Rodrigues quedó detenido y fue acusado por los delitos de tortura, castigo y lesiones, en el marco de la Ley Henry Borel, una normativa destinada a proteger a niños y niñas frente a situaciones de violencia.
La investigación, sin embargo, no se limita al padrastro del menor. La madre del niño también está siendo investigada por las autoridades. La mujer había asegurado en la escuela que una herida que el pequeño tenía en la nariz había sido consecuencia de una caída.

No obstante, cuando el menor llegó a la comisaría presentaba una nueva lesión en la misma zona y afirmó que había sido provocada por su padrastro.
Hasta el momento, la defensa de Bruno Dos Santos Rodrigues no ha emitido declaraciones ante los medios de comunicación.
Según un informe de la Sociedad Brasileña de Pediatría, citado por la Agencia Brasil, en 2023 se registró en el país un promedio de 196 casos diarios de violencia física contra niños y adolescentes de hasta 19 años de edad.
El reporte también señala que cerca del 80 % de las agresiones sufridas por menores de hasta 14 años de edad ocurrieron dentro de sus propios hogares.
Además, durante 2023 se notificaron más de 3.000 casos de violencia relacionados con bebés menores de un año, mientras que otros 8.370 correspondieron a niños de entre 5 y 9 años de edad. Por su parte, los adolescentes de entre 15 y 19 años de edad fueron las principales víctimas de agresiones, con un total de 35.851 denuncias registradas a lo largo del año.
Pese a las elevadas cifras, la Sociedad Brasileña de Pediatría advirtió que los datos representan apenas “la punta del iceberg” y señaló que la subnotificación constituye un problema de gran magnitud, ya que impide conocer con mayor precisión el verdadero alcance de la violencia contra niños y adolescentes.
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De acuerdo con la entidad, muchas de las agresiones que sufren menores de edad no son denunciadas, especialmente en las zonas más remotas o con escasos recursos.
Con Información de TN.-




