Manifestantes que exigen la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, se enfrentaron este viernes con la Policía en pleno centro de La Paz, en medio de la creciente crisis política y social que atraviesa el país.
Los incidentes se registraron al mediodía, cuando grupos que encabezaban la protesta comenzaron a lanzar botellas, bombas de estruendo y fuegos artificiales contra las barricadas instaladas por los efectivos policiales.
ÚNETE A NUESTRO GRUPO DE WHATSAPP PARA ESTAR INFORMADO

La Policía boliviana respondió con gases lacrimógenos y, minutos después, avanzó para dispersar a los manifestantes. Los enfrentamientos ocurren en medio de la tercera semana consecutiva de protestas contra la gestión de Paz, movilizaciones que se han extendido a más de 40 puntos del territorio boliviano.
En las últimas horas, la tensión aumentó aún más luego de que sindicatos y organizaciones campesinas endurecieran los bloqueos de rutas y convocaran nuevas jornadas de protesta para el fin de semana.
Según constató la agencia AFP, miles de trabajadores, mineros, docentes, transportistas y comerciantes participaron en las movilizaciones en La Paz y avanzaron hacia el centro político del país al grito de “¡Que renuncie Paz!”.
Muchos de los manifestantes llegaron desde distintas regiones del interior boliviano y denunciaron que el aumento sostenido de los precios ha vuelto insostenible el costo de vida. “Tenemos que elegir entre comprar carne o comprar leche”, expresó Melina Apaza, una residente de Oruro que participó en la marcha junto a columnas de trabajadores mineros y campesinos.

Las protestas se desarrollaron bajo un fuerte operativo de seguridad en los alrededores de la Plaza Murillo, donde se ubican la Casa Grande del Pueblo y el Congreso. Los accesos permanecieron cerrados con vallas metálicas y custodiados por cientos de agentes antimotines, mientras numerosos comercios bajaron sus santamarías ante el temor de nuevos disturbios y saqueos.
El gobierno atraviesa semanas de máxima fragilidad política y económica. Con apenas seis meses en el poder, Rodrigo Paz enfrenta una inflación interanual del 14 %, la más alta registrada en décadas en Bolivia, además de problemas de abastecimiento de combustibles, medicamentos y alimentos básicos debido a los bloqueos de carreteras que mantienen aisladas varias regiones del país.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM PARA ESTAR INFORMADO
En un intento por reducir la tensión, el Ejecutivo anunció una reorganización del gabinete y prometió incorporar funcionarios con mayor “capacidad de escucha”. El primer cambio fue la designación de un nuevo ministro de Trabajo, aunque la medida no logró frenar las movilizaciones.
Con Información de TN.-




