Esto ocurre si se considera que las reservas totales cerraron ese día en 46.517 millones de dólares. Posteriormente descendieron a 46.004 millones, según el último dato preliminar, pese a que el Banco Central adquirió 124 millones de dólares el jueves —la mayor compra desde el 20 de febrero— y 40 millones adicionales el viernes en el mercado.
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El resto de las reservas se compone principalmente del swap con China, que representa alrededor del 40,35%, además de los préstamos obtenidos por el Banco Central a través de operaciones de repo con bancos comerciales internacionales, que equivalen al 16,2%, y de fondos provenientes del Banco de Pagos Internacionales y otros organismos multilaterales, que explican menos del 5% restante.
En ese contexto, las colocaciones vinculadas a depósitos en dólares alcanzaron un nuevo récord histórico desde que comenzó la actual serie estadística en 2003. Ese día cerraron en 39.105 millones de dólares, lo que implica un aumento de 10.000 millones en los últimos 11 meses, según destacó el economista Amílcar Collante, de Profit Consultores.
De esta manera, los ahorristas que mantienen dólares en cuentas bancarias locales se han convertido en el principal respaldo de las reservas del Banco Central, un hecho sin precedentes.
Para el economista Fernando Marull, estos datos representan “una muy buena noticia”. Según explicó, reflejan que cada vez ingresan más dólares al sistema bancario, lo que mejora su liquidez y podría impulsar una mayor oferta de crédito en esa moneda. “No es casual que el Banco Macro haya lanzado recientemente una línea hipotecaria en dólares”, señaló, en referencia al préstamo a cinco años con una tasa anual cercana al 11%.
En la misma línea, el economista Leonardo Chialva, de Delphos Investment, consideró que las cifras muestran que la dolarización de la economía se está produciendo de hecho, lo que podría llevar a revisar ciertas regulaciones prudenciales para permitir que los bancos amplíen el universo de clientes que pueden acceder a créditos en dólares.
Los depósitos en moneda estadounidense, considerados uno de los indicadores de confianza en el sistema financiero, ya habían mostrado crecimientos significativos durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Mauricio Macri.
En el primer caso, los depósitos se cuadruplicaron, al pasar de 5.650 millones de dólares —tras la crisis de la convertibilidad— a 20.760 millones cuando Kirchner dejó la presidencia. En la administración de Macri, con gran parte del mandato sin controles cambiarios, los depósitos prácticamente se duplicaron, al pasar de 8.900 millones de dólares en diciembre de 2015 a 18.100 millones en diciembre de 2019. Sin embargo, antes de las elecciones primarias de 2019 habían alcanzado un récord cercano a 32.400 millones, cifra que luego se redujo tras la reinstalación del control cambiario.
Por el contrario, los depósitos privados en dólares tuvieron un desempeño mucho más débil durante las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. En el primer caso, alcanzaron un máximo cercano a 14.800 millones de dólares antes de la instauración del control cambiario, tras lo cual cayeron alrededor de 40%, hasta 8.900 millones, nivel que recibió la administración de Macri. Durante el gobierno de Alberto Fernández, los depósitos también disminuyeron, al pasar de 18.000 millones a 14.100 millones de dólares, con una tendencia descendente a lo largo del período.
En el escenario actual de 2025 y 2026, uno de los factores que explica el crecimiento de estos depósitos es la liberación de fondos vinculados al programa de regularización de activos implementado a comienzos de año. Una vez finalizadas las distintas etapas del proceso, parte de los dólares que permanecían inmovilizados para evitar penalidades comenzaron a ingresar al sistema financiero, lo que impulsó el aumento de este tipo de depósitos.
Además, considerando el encaje promedio vigente del 25% para depósitos a la vista, que representan cerca del 75% del total, los bancos deben mantener alrededor de 10.000 millones de dólares inmovilizados en reservas. Si se suma que actualmente existen 20.250 millones de dólares otorgados en préstamos a empresas e individuos —también una cifra récord—, las entidades financieras aún dispondrían de una capacidad de crédito cercana a los 10.000 millones de dólares.
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La expansión sostenida de estos depósitos refleja, según los analistas, una mayor confianza en la solidez del sistema bancario local y en el nuevo marco económico, caracterizado por el orden fiscal y por la promoción del bimonetarismo. Este proceso también apunta a incorporar al sistema financiero parte de los dólares que los argentinos han guardado fuera del circuito bancario durante décadas.
Con Información de Clarin.-




