El inicio del ciclo escolar en Argentina, con el regreso masivo de niños y adolescentes a las aulas, representa una señal de alerta sobre la circulación de virus respiratorios. Este año, tanto los datos oficiales como los registros clínicos muestran la presencia simultánea de influenza, SARS-CoV-2, adenovirus, virus sincicial respiratorio (VSR), metapneumovirus y rinovirus en la población pediátrica, incluso antes de finalizar el verano. Esto marca un comienzo de clases distinto, en el que la vigilancia activa y la prevención cobran especial relevancia.
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Según el Ministerio de Salud y el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), hasta la sexta semana epidemiológica de 2026 se notificaron 45.485 casos de Enfermedad Tipo Influenza (ETI), 7.654 casos de neumonía y 4.161 de bronquiolitis en menores de dos años. La vigilancia centinela reporta un leve aumento de influenza, con predominio de influenza B, y la aparición de influenza A hacia el cierre de 2025 y el inicio de 2026. Los casos de VSR permanecen bajos, mientras que el SARS-CoV-2 muestra curvas variables.
El inicio de las clases aumenta la interacción social y facilita la transmisión viral, especialmente entre niños que aún no desarrollaron inmunidad. El doctor Hugo Pizzi, infectólogo y epidemiólogo, explicó que la concurrencia de numerosos niños en las aulas facilita el contagio, especialmente durante noches frías y cambios de temperatura. Entre los virus predominan influenza y VSR en los más pequeños, y los niños alérgicos son especialmente vulnerables.
En cuanto a la prevención, Pizzi destacó la importancia del lavado frecuente de manos, cubrirse con el pliegue del codo al toser y mantener al día las vacunas contra influenza, Covid-19 y las del calendario nacional. Por su parte, el doctor Pablo Bonvehí señaló que los virus respiratorios generan principalmente síntomas leves, como tos, dolor de garganta y congestión nasal, aunque pueden complicarse en pacientes con comorbilidades, adultos mayores o embarazadas, requiriendo hospitalización.
El BEN y el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI-ANLIS) confirman la circulación de adenovirus, SARS-CoV-2, influenza (A y B), parainfluenza, VSR y metapneumovirus en la población pediátrica. Si bien la circulación es actualmente baja, los brotes comienzan a escalar con el inicio del ciclo escolar, por lo que se refuerza la vigilancia y las medidas preventivas.
La secuenciación genómica de influenza A(H3N2) identificó el subclado K, presente en 19 jurisdicciones, asociado a mayor transmisibilidad y riesgo de internaciones, lo que refuerza la importancia de la vacunación. Además, la vacunación de embarazadas entre las semanas 32 y 36 protege a los bebés durante los primeros seis meses de vida frente al VSR, y se cuenta con anticuerpos monoclonales inyectables para neonatos en riesgo.
Las recomendaciones del Ministerio de Salud incluyen: mantener los esquemas de vacunación al día, lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser o estornudar, evitar compartir utensilios personales, desinfectar superficies de contacto frecuente, ventilar los espacios cerrados y mantener aislamiento en caso de síntomas hasta al menos 24 horas sin fiebre.
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El regreso a clases implica un aumento de contactos estrechos y un mayor riesgo de transmisión de infecciones respiratorias. La vigilancia epidemiológica y la prevención temprana son claves para anticipar posibles brotes y proteger la salud de la infancia y adolescencia durante los próximos meses.
Con Información de Infobae.-



