El Gobierno argentino decidió aplazar hasta febrero la aplicación del nuevo esquema de subsidios a la electricidad, el gas y las garrafas, que estaba previsto que entrara en vigencia en los próximos días. La postergación se debe a que aún restan completar pasos administrativos, como la oficialización de los nuevos cuadros tarifarios por parte de la Secretaría de Energía.
Según explicaron fuentes oficiales, la decisión no responde al contexto macroeconómico, sino a la necesidad de ganar tiempo para mejorar el cruce de datos y evitar errores en la facturación derivados de la nueva segmentación de usuarios dentro del sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
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El recaudo está vinculado a las dificultades técnicas de la implementación, en un escenario de alta sensibilidad social por el impacto que la suba de tarifas podría tener sobre los hogares.
Mientras tanto, los subsidios continuarán vigentes, aunque no se aplicarán de manera uniforme durante todo el año. Las bonificaciones se reducirán en los meses de mayor consumo energético, con el objetivo de recortar el gasto público del sector del 0,65% al 0,5% del PBI, lo que equivale a unos US$ 3.000 millones.
De forma excepcional, se otorgará una bonificación adicional del 25%. Así, en febrero la electricidad contará con un subsidio del 75%, mientras que el gas —que no recibe subsidios en verano— tendrá un descuento del 25%. Ese beneficio extra se reducirá en un 2% mensual hasta desaparecer al cabo de un año.
El nuevo esquema también introduce cambios en la segmentación: se eliminan los tres niveles actuales de subsidios y el sistema, creado por el decreto 943 publicado a comienzos de año en el Boletín Oficial, pasará a diferenciar únicamente entre usuarios que mantendrán el beneficio y aquellos que lo perderán.
El umbral para acceder al subsidio será de tres Canastas Básicas Totales (CBT), actualmente fijadas en $3,93 millones. De este modo, los hogares de menores ingresos conservarán la asistencia, mientras que parte de los usuarios de ingresos medios dejarán de recibirla.
El Estado continuará evaluando el patrimonio de cada usuario para detectar posibles casos de subsidios otorgados de manera indebida. Quienes ya estén inscriptos en el Registro de Acceso a los Subsidios Energéticos (RASE) no deberán volver a registrarse, aunque cada situación será analizada de forma individual.
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De esta manera, durante enero no habrá cambios y se mantendrán los subsidios vigentes según los actuales niveles de ingresos. Salvo nuevas modificaciones, la implementación comenzará en febrero y el impacto en las facturas se reflejará a partir de marzo.
Con Información de Clarin.-




