El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, con su eje comercial como principal componente, fue firmado este sábado en Asunción. Tras 26 años de negociaciones, su entrada en vigor —de manera provisional hasta que sea ratificado por los parlamentos de los países del Mercosur y el Parlamento Europeo— marcará un punto de inflexión en la relación entre ambos bloques y en el volumen de sus intercambios comerciales. Estas son las principales claves del tratado.
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Un acuerdo en cifras
El pacto creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrada por 31 países y una población de aproximadamente 720 millones de personas: 270 millones del Mercosur y 450 millones de la Unión Europea. En conjunto, representan un Producto Bruto Interno de 24,2 billones de dólares, equivalente al 20,2% del PBI mundial. Se trata del acuerdo más ambicioso alcanzado hasta ahora entre dos bloques regionales ya constituidos.
Aunque el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP), en Asia, es mayor en términos poblacionales, el tratado UE-Mercosur se destaca por su profundidad: incluye compromisos en estándares regulatorios, servicios, compras públicas y cuestiones ambientales, como el cumplimiento del Acuerdo de París.
Eliminación de aranceles
Casi el 92% del comercio bilateral quedará libre de aranceles, ya sea de forma inmediata o a través de períodos de transición de entre cinco y quince años, según el sector. La liberalización abarca la mayoría de los bienes industriales y agropecuarios. Se estima que las empresas europeas ahorrarán alrededor de 4.000 millones de euros anuales en aranceles, mientras que el Mercosur obtendrá acceso preferencial para el 99% de sus exportaciones agrícolas.
Industria, tecnología y medicamentos
Los automóviles europeos, que hoy pagan un arancel del 35% para ingresar al Mercosur, verán eliminada esa carga de manera progresiva. Lo mismo ocurrirá con la maquinaria industrial y otros productos tecnológicos, que ingresarán sin aranceles. Entre las empresas beneficiadas figuran grandes automotrices como Volkswagen, Stellantis, BMW, Renault, Volvo y Mercedes-Benz, así como proveedores industriales como Bosch, Michelin o Pirelli.
En el sector farmacéutico y tecnológico, el acuerdo favorece a compañías como Bayer, Novartis, Pfizer, Roche, Siemens, Nokia, Ericsson o SAP. También se verán beneficiadas grandes marcas textiles europeas como Inditex, Decathlon, Adidas y Puma.
El capítulo agropecuario
La mayoría de los productos agrícolas del Mercosur ingresará a la Unión Europea sin aranceles ni cuotas. Sin embargo, se establecieron excepciones: 99.000 toneladas anuales de carne vacuna con un arancel del 7,5%; 180.000 toneladas de carne aviar con eliminación progresiva del arancel hasta 2031; 180.000 toneladas de azúcar de caña sin arancel; y cupos específicos para etanol.
Las exigencias sanitarias y ambientales europeas se mantienen sin cambios. Además, se incorporó un mecanismo de salvaguardas para proteger a los productores europeos ante eventuales distorsiones de mercado, especialmente en sectores sensibles como la carne, el azúcar y las aves.
Servicios y compras públicas
El acuerdo amplía el acceso a licitaciones públicas y a la prestación de servicios financieros, logísticos y digitales en ambos bloques. Si bien beneficia a empresas de ambas regiones, las firmas europeas parten con ventaja por su tamaño y presencia previa en el Mercosur. Entre las más favorecidas figuran bancos, aseguradoras, empresas logísticas, energéticas, de infraestructura y grandes consultoras internacionales.
Medio ambiente
El tratado incorpora compromisos vinculados al Acuerdo de París y mecanismos de diálogo en caso de incumplimientos. Si bien su impacto económico es limitado, el capítulo ambiental tiene un fuerte peso político. Organizaciones ecologistas europeas critican la falta de sanciones económicas más severas, lo que anticipa resistencias durante el proceso de ratificación en el Parlamento Europeo.
Ganadores y perdedores
A largo plazo, analistas como el Financial Times advierten que las economías europeas, más industrializadas, podrían beneficiarse más que las del Mercosur. En Sudamérica, los mayores ganadores serán los grandes exportadores agroindustriales, especialmente en carnes premium, vinos, aceites y frutas procesadas. En contraste, sectores industriales como el automotor, el textil, el calzado y la metalurgia —particularmente en Argentina— podrían enfrentar mayores desafíos competitivos.
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Clave geopolítica
Más allá de lo comercial, el acuerdo tiene un fuerte trasfondo geopolítico. Europa busca reducir su dependencia de China, asegurar el acceso a materias primas estratégicas como litio y cobre, y reforzar su presencia en América Latina. Para el Mercosur, el tratado abre una vía de diversificación comercial más allá del mercado asiático.
Estabilidad política
El acuerdo también aporta previsibilidad a las relaciones políticas entre ambos bloques, pese a las tensiones recientes entre líderes como Jair Bolsonaro, Javier Milei o Pedro Sánchez. Desde Bruselas, el tratado es visto como una inversión estratégica en América Latina y una señal de cooperación internacional en un contexto global marcado por nuevas tensiones y tendencias proteccionistas.
Con Información de Clarin.-




