KQA.- La venezolana María Antonieta Pinto, nacida en Valencia y criada en Tinaquillo, Venezuela, y radicada actualmente en Dina Huapi, en la patagonia Argentina, a donde emigró en 2017, sigue escribiendo capítulos de éxito en el fisicoculturismo internacional. En agosto de 2025, se consagró con una medalla de plata en el Campeonato Argentino de Fisicoculturismo, y un mes después brilló en el Torneo Sudamericano realizado en Quito, Ecuador, donde, representando a Argentina, conquistó dos medallas de oro y una de bronce en la categoría Wellness.
El certamen continental, celebrado en el marco del 50 aniversario del Sudamericano, reunió a competidores de nueve países. “Es un torneo de gran importancia porque se presenta lo mejor de cada país. Yo estaba muy segura de que iba a hacer podio, y cuando escuché mi nombre sentí una emoción enorme. Lo primero que hice fue darle gracias a Dios”, confesó la atleta de 44 años de edad.
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En Quito, Pinto se impuso en tres categorías distintas:
🏆 1° lugar en Wellness Máster
🏆 1° lugar en Wellness Senior
🥉 3° lugar en Wellness Challenger
Para la fisicoculturista, estos triunfos son más que preseas. “Representan mi recompensa por tanto esfuerzo a pesar de las adversidades, y también lo afortunada que soy de que Dios me llena de salud en todos los ámbitos”, expresó.
Previo a cada salida al escenario, realizaba un ritual especial junto a su mánager y compañero Xavier Luna. “Tomábamos de la mano, hacíamos una oración y después nos decíamos: el primer lugar es mío, amén”.
Con la experiencia que da la madurez, Pinto aprovecha sus logros para enviar un mensaje inspirador a atletas y patrocinadores: “Vale la pena apoyar a personas ya maduras, porque no queremos perder oportunidades ni tiempo. Vamos a ganar, siempre con humildad pero enfocados. Quien apueste por mí no se va a arrepentir”.
Tras conquistar Argentina y Ecuador representando a su país de residencia, María Antonieta Pinto se proyecta como un ejemplo de disciplina, fe y perseverancia, demostrando que en el fisicoculturismo la edad no es un límite, sino un impulso para alcanzar la cima.
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