Un equipo científico internacional reveló que las modificaciones en el estilo de vida pueden mejorar la función cognitiva en adultos mayores con riesgo de deterioro mental. Los resultados provienen del ensayo clínico US POINTER, en el que participaron más de 2.000 hombres de entre 60 y 79 años.
El estudio, cuyos hallazgos fueron publicados el 28 de julio en la revista especializada JAMA, abre nuevas perspectivas en la prevención de la demencia y otras enfermedades neurodegenerativas, gracias a cambios sostenidos en la alimentación, la actividad física y los hábitos sociales.
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¿En qué consistió el estudio?
Durante dos años, los investigadores evaluaron a participantes con buena salud cognitiva, pero con factores de riesgo asociados al deterioro mental, como:
- Inactividad física
- Dieta poco saludable
- Edad avanzada
- Antecedentes familiares de demencia
- Riesgo cardiovascular elevado
- Ser hombre
- Pertenencia a grupos raciales o étnicos más vulnerables

Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos:
- Grupo estructurado: recibió un programa intensivo de intervención con seguimiento médico regular, asesoramiento nutricional, sesiones presenciales y actividades físicas y cognitivas guiadas.
- Grupo autoguiado: accedió a información sobre salud, alimentación y ejercicio, con un número limitado de encuentros y sin seguimiento constante.
Ambos grupos basaron sus rutinas en cinco pilares clave para el bienestar cerebral:
- Ejercicio físico regular
- Alimentación saludable
- Estimulación cognitiva
- Participación social
- Control de condiciones médicas como hipertensión

Resultados: mejoras cognitivas en ambos grupos
Tras dos años de seguimiento, ambos grupos mostraron mejoras en la función cognitiva, evaluada mediante pruebas que midieron memoria, planificación, organización mental y velocidad de procesamiento.
Sin embargo, los participantes del grupo estructurado experimentaron una mejora significativamente superior, especialmente en la capacidad de planificar y organizar ideas, lo que sugiere que el cambio de hábitos tuvo un impacto directo.
La memoria mejoró en ambos grupos durante los primeros 18 meses, pero luego mostró un leve descenso, sin diferencias destacables entre ellos a largo plazo.

Un camino prometedor con algunas limitaciones
Los investigadores destacaron que hasta el 50% de los casos de demencia podrían prevenirse si se modifican o tratan a tiempo los principales factores de riesgo a lo largo de la vida, entre ellos:
- Bajo nivel educativo
- Lesiones cerebrales
- Pérdida auditiva o visual
- Depresión
- Hipertensión
- Diabetes
- Obesidad
- Sedentarismo
- Tabaquismo
- Consumo excesivo de alcohol
- Colesterol alto
- Aislamiento social
- Exposición a contaminación ambiental

A pesar de los resultados alentadores, los científicos advirtieron que el estudio presenta algunas limitaciones. Una de ellas es la ausencia de un grupo de control sin ningún tipo de intervención, lo que impide saber si las mejoras cognitivas se deben exclusivamente a los cambios promovidos o a factores naturales.
También reconocieron que aún no se conocen con precisión los mecanismos biológicos detrás de los beneficios observados, dado que muchas de las intervenciones estaban dirigidas a factores metabólicos y cardiovasculares.
Por ello, subrayaron la importancia de continuar con un seguimiento a largo plazo de los participantes para determinar si los avances cognitivos se sostienen en el tiempo.
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Con Información de eldiario.com.-




