El Ministerio para la Salud de informó este miércoles que en marzo de 2025 se detectaron los primeros cinco casos del virus oropouche en Venezuela.
Según un comunicado oficial, los contagios fueron identificados gracias a la vigilancia epidemiológica activa que mantiene el organismo desde 2023, cuando se confirmó la presencia del virus en la región de las Américas.
Tras la detección, el ministerio implementó medidas para atender a los pacientes y contener la propagación del virus. Además, aseguró que el país cuenta con los recursos médicos y tecnológicos necesarios para su diagnóstico y tratamiento.
El Sistema Público Nacional de Salud mantiene un monitoreo constante en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos, además de realizar seguimiento a personas con síntomas febriles. Como parte de las acciones de control, el ministerio desplegó brigadas de control vectorial para eliminar criaderos de mosquitos mediante fumigación y el uso de biocontroladores.
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¿Qué es el virus oropouche?
El virus oropouche es un arbovirus del género Orthobunyavirus, perteneciente a la familia Peribunyaviridae. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fue identificado por primera vez en 1955 en Trinidad y Tobago y ha causado brotes en varios países de América del Sur, incluidos Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Panamá, Perú y Venezuela.
Los brotes han sido más frecuentes en la Cuenca Amazónica, donde el vector principal, el jején (Culicoides paraensis), mantiene un ciclo selvático que involucra a hospedadores como perezosos y primates no humanos.
Los síntomas incluyen fiebre repentina, dolor de cabeza intenso, debilidad extrema, dolores articulares y musculares. En algunos casos, pueden presentarse fotofobia, mareos, náuseas, vómitos persistentes y lumbalgia. La fiebre suele durar hasta cinco días.
Aunque las complicaciones graves son poco comunes, la enfermedad puede evolucionar hacia una meningitis aséptica en la segunda semana, prolongando la recuperación. Se estima que hasta el 60% de los casos presentan recaídas de los síntomas semanas después.
El aumento en la propagación del virus está vinculado a factores ambientales y humanos. Para su control, se recomienda fortalecer la vigilancia entomológica, reducir la población de jejenes y educar a la población sobre medidas de prevención, como el uso de mosquiteros, ropa que cubra brazos y piernas, repelentes con DEET o icaridina, y la instalación de mallas en puertas y ventanas.
Actualmente, no existe un tratamiento ni vacuna específica contra el virus oropouche. El manejo se basa en reposo, hidratación y medicamentos para controlar la fiebre y el dolor, además de la vigilancia de posibles complicaciones.




