La actividad física diaria es fundamental para mantener y mejorar la salud en todas las etapas de la vida. Realizar ejercicio de manera regular no solo ayuda a prevenir enfermedades crónicas, sino que también mejora el bienestar mental y la calidad de vida.
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El impacto de la inactividad física
Un estudio publicado en The Lancet en 2024 reveló que la inactividad física ha ido en aumento año tras año. Se estima que, para 2030, el 35 % de los adultos no alcanzará los niveles recomendados de actividad física. A pesar de la evidencia científica que respalda los beneficios del ejercicio, muchas personas no realizan suficiente actividad física.
Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, especialmente si se tiene una condición de salud preexistente o un estilo de vida sedentario, es recomendable consultar con un profesional de la salud o del entrenamiento.
¿Qué tipo de ejercicio realizar?
El ejercicio regular aporta múltiples beneficios tanto físicos como mentales, incluyendo la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión. Sin embargo, no todas las personas responden de la misma manera al entrenamiento y el principal desafío es la adherencia, es decir, mantener la constancia en la práctica.
Para obtener una salud óptima, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda combinar diferentes tipos de ejercicio:
✅ Ejercicio aeróbico: Actividades como caminar a paso ligero, nadar, andar en bicicleta o bailar aumentan la frecuencia cardíaca y mejoran la resistencia cardiovascular. Se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa por semana.
✅ Fortalecimiento muscular: Entrenamientos con pesas, el propio peso corporal o bandas de resistencia ayudan a preservar y aumentar la masa muscular. Se aconseja realizarlos al menos dos veces por semana.
✅ Flexibilidad y equilibrio: El yoga, el taichí y ejercicios de movilidad no solo mejoran la flexibilidad y el equilibrio, sino que también reducen el riesgo de caídas, especialmente en adultos mayores. Trabajar la fuerza con un buen rango de movimiento también contribuye a la flexibilidad.
¿Cuánto ejercicio es recomendable?
Las recomendaciones varían según la edad y la condición de cada persona:
🔹 Niños y adolescentes (5-17 años): Se recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad moderada a vigorosa, priorizando el ejercicio aeróbico (correr, nadar, andar en bicicleta). Al menos tres veces a la semana, deben incluirse ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo, como saltos, flexiones o deportes de impacto. Aunque tradicionalmente se ha dudado sobre el entrenamiento de fuerza en niños, estudios recientes confirman que sus beneficios superan los riesgos cuando se realiza con la técnica adecuada y supervisión.
🔹 Adultos (18-64 años): Se aconseja entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa. Además, es fundamental incluir entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana.
🔹 Adultos mayores (65 años en adelante): Se siguen las mismas recomendaciones que para los adultos, pero se recomienda enfatizar en ejercicios de equilibrio y coordinación al menos tres veces por semana para prevenir caídas.
🔹 Mujeres embarazadas y en posparto: Se aconsejan 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, evitando ejercicios que impliquen riesgo de caídas o impacto en la zona abdominal.
Cómo integrar el ejercicio en la vida cotidiana
Incorporar actividad física en la rutina diaria no tiene por qué ser complicado. Algunas estrategias efectivas incluyen:
✔ Establecer metas realistas: Comenzar con pequeños objetivos alcanzables, como caminar 10 minutos al día, e ir aumentando progresivamente la intensidad y duración.
✔ Elegir actividades placenteras: Disfrutar del ejercicio es clave para mantener la constancia. La mejor actividad física es la que se realiza de manera sostenida en el tiempo.
✔ Darle prioridad al ejercicio: Programar las sesiones de entrenamiento como si fueran citas importantes.
✔ Hacer ejercicio en compañía: Entrenar con amigos o familiares puede aumentar la motivación y convertir la actividad física en un hábito social.
✔ Aprovechar las oportunidades del día a día: Subir escaleras en lugar del ascensor, caminar o andar en bicicleta en distancias cortas y realizar pausas activas en el trabajo pueden marcar una gran diferencia.
La clave para un estilo de vida saludable es encontrar una rutina de ejercicio que se adapte a las necesidades individuales y sea sostenible a largo plazo. ¡Empieza hoy mismo y disfruta de los beneficios del movimiento! 🚀💪




