El zar fronterizo de Trump, Tom Homan, reveló cómo un país latinoamericano, históricamente considerado adversario de Estados Unidos, podría ayudar al presidente a cumplir una de sus promesas clave: deportar a los migrantes venezolanos. En una entrevista con The New York Times, Homan mencionó que los vuelos de deportación hacia Venezuela podrían comenzar en los próximos 30 días, marcando el primer indicio de un cronograma concreto para el plan.
El acuerdo, según la administración Trump, busca no solo asegurar la liberación de seis estadounidenses detenidos en Venezuela, sino también convencer a Nicolás Maduro de recibir a “todos los inmigrantes ilegales venezolanos” que residen en suelo estadounidense. Este inesperado giro en la relación bilateral se materializó luego de una visita de Richard Grenell, asesor clave de Trump, a Maduro, donde ambos políticos se estrecharon la mano públicamente, y se dejó entrever un compromiso con el “diálogo entre iguales”.
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El acuerdo podría abrir la puerta a otros cambios en la política estadounidense, incluyendo la posible relajación de las sanciones al sector petrolero de Venezuela y el restablecimiento de vuelos comerciales entre Caracas y Estados Unidos. Sin embargo, estos movimientos podrían desatar fuertes críticas desde la oposición venezolana y políticos como Marco Rubio, quien se ha mantenido firme en su postura contra cualquier tipo de acercamiento con el régimen de Maduro.
El acuerdo, si se materializa, marcaría un cambio significativo en la relación entre ambos países, sobre todo porque, durante el primer mandato de Trump, se impulsaron sanciones drásticas y esfuerzos para derrocar a Maduro. Hoy, con cientos de miles de venezolanos viviendo en Estados Unidos, muchos con protecciones temporales que podrían ser revocadas, Trump se enfrenta al desafío de cumplir su promesa de campaña de deportar a los migrantes venezolanos.
Sin embargo, esta medida también ha sido vista como una victoria para Maduro, quien, a pesar de estar aislado internacionalmente, ha logrado recuperar algo de influencia sobre Estados Unidos al comprometerse a recibir deportados. De concretarse el acuerdo, el impacto político podría ser trascendental para ambos países, sobre todo con las tensiones internas que esto podría generar, tanto en Estados Unidos como en Venezuela.
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Con información de The New York Times.–




