Nicolás Maduro “hizo promesas que nunca cumplió”, lo que ha dejado la confianza “rota”, afirmó Celso Amorim, asesor especial del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Esta declaración se refiere a la decisión de Brasil de no apoyar el ingreso de Venezuela al grupo BRICS.
En una entrevista exclusiva para O Globo este viernes, Amorim comentó sobre la incapacidad del gobierno venezolano para conseguir que Venezuela formara parte de la lista de 13 nuevos países asociados al grupo, del cual Brasil es fundador junto a Rusia, China, India y Sudáfrica.
Amorim reconoció que la posición de Brasil fue crucial para que Venezuela no fuese aceptada durante la cumbre que concluyó el 24 de octubre en Kazán, Rusia, donde Maduro asistió como invitado, aunque no utilizó la palabra «veto».
“La entrada de Venezuela en los BRICS no es una cuestión de régimen político, sino de pérdida de confianza”, indicó. Al igual que otros gobiernos, Brasil ha exigido repetidamente que Venezuela entregue las actas que garantizan la victoria de Maduro, según lo declarado por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela. La oposición, que afirma haber ganado con más del 83 % de las actas, respalda a su candidato, Edmundo González Urrutia. El gobierno de Maduro, por su parte, no ha entregado las actas y califica de falsas las presentadas por la oposición, que ha logrado que González Urrutia sea reconocido como presidente electo por entidades como el Parlamento Europeo. Amorim expresó su deseo de que se recupere la confianza entre Brasil y Venezuela.
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La perdida de confianza es una cosa grave. Nos dijeron una cosa e hicieron otra”, subrayó Amorim en referencia, según O Globo, a la promesa de Maduro de entregar las actas de votación de las elecciones del pasado 28 de julio en Venezuela.
Rusia y China eran favorables a la entrada de Venezuela en los BRICS, pero respetaron la decisión de Brasil, que, según Amorim, consideraba “inoportuna”. Entre los 13 países que fueron aceptados como asociados se encuentran Cuba y Bolivia, pero no Nicaragua, que también aspiraba a unirse y, según algunos medios, recibió un veto brasileño.
Por su parte, el gobierno de Nicolás Maduro calificó la decisión de Brasil como un “gesto hostil” y una “agresión” contra los intereses de Venezuela. En un comunicado, la Cancillería venezolana señaló que este veto reproduce “el odio, la exclusión e intolerancia promovidos por los centros de poder occidentales” para obstaculizar el ingreso de la “patria de Bolívar” a esta organización. Esta acción, afirmaron, constituye una agresión a Venezuela y se suma a la política de sanciones impuestas a un pueblo valiente y revolucionario. “Ninguna artimaña o maniobra concebidas contra Venezuela detendrán el curso de la historia”, agrega el comunicado.
Asimismo, el Ejecutivo de Maduro aseguró contar con “el respaldo y apoyo de los países participantes en esta cumbre, celebrada en Rusia entre el 22 y el 24 de octubre”, para formalizar su ingreso a este mecanismo de integración. Sin embargo, continuó el comunicado, “a través de una acción que contradice la naturaleza y postulados de los BRICS, la Cancillería brasileña decidió mantener el veto que el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) impuso a Venezuela durante años”.




