Jose Ponte Rangel . Politólogo.- Luego de 25 años de Revolución Socialista, la situación en Venezuela es crítica, con más de 7.7 millones de personas que han emigrado, según datos oficiales de la ONU. El país enfrenta altos niveles de pobreza, escasez de insumos médicos en hospitales, falta de combustible en estaciones de servicio, frecuentes cortes eléctricos y especialmente, falta de libertad, pues quien disienta del régimen de Maduro es automáticamente acusado de terrorista. En este contexto, se percibe el inicio de una transición política.
Aunque Nicolás Maduro ha declarado su intención de mantenerse en el poder, “por las buenas o por las malas”, el surgimiento de María Corina Machado como figura de oposición ha generado expectativas de cambio. Machado, destacada como una de las primeras líderes políticas mujeres de Venezuela en años recientes, ha movilizado a ciudadanos que buscan una transición pacífica y democrática.
Las elecciones presidenciales programadas para el 28 de julio de 2024 se perfilan como un momento crucial. La comunidad internacional, especialmente los países sudamericanos, deberán desempeñar un papel importante en apoyar un proceso electoral transparente y justo. Es particularmente relevante la postura que adopten líderes regionales como Gustavo Petro de Colombia y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil.
Jugar a ser neutrales o aún peor, jugar a sostener a Maduro frente a un fraude electoral podría aumentar el riesgo de que en Venezuela se produzca un levantamiento social que podría dejar muchos muertos. La represión, las desapariciones forzadas, las torturas y los asesinatos, son la carta de presentación del régimen de Maduro, no tengamos dudas que frente a un levantamiento social, la bota militar no le temblará el pulso en ir contra los ciudadanos desarmados, como ya ha sucedido anteriormente.
El fracaso de este experimento socialista es evidente. Venezuela fue uno de los países más ricos del mundo. Hoy ha sido saqueado y arruinado por una cúpula cívico-militar que muestra sus excesos, miles de millones de dólares en manos de funcionarios militares que han constituido una “boliburguesia” o como se conoce entre el pueblo de Venezuela, “los enchufados”. Esta cúpula no sólo ha saqueado a Venezuela, también ha usurpado el poder y ha secuestrado todos los poderes del Estado usando el poder militar.
Llegó la hora de que Venezuela recupere su democracia, sus instituciones y los venezolanos que han emigrado puedan volver a su país. Aquellos que, por años, escribieron ríos de tinta defendiendo a la revolución chavista, quizás porque auténticamente creían en sus propuestas o porque recibían petrodólares, es necesario que entiendan que este experimento ha fracasado y que el país está gritando ¡Muera la opresión!
El próximo domingo 28 de Julio será un día crucial, no solo para Venezuela y los Venezolanos, sino para toda la región latinoamericana, estamos en las puertas del final de una de las dictaduras más crueles que hemos visto en nuestra región. Ojala los actores regionales, estén a la altura de las circunstancias y no condenen, nuevamente, al pueblo venezolano al sufrimiento del cual han sido víctimas por años.

