Carlos Iván Suárez.- No imaginó pasar por una situación similar pero le tocó. Y le tocó porque la crisis en Venezuela lo obligó. Fue así como en el año 2021, Ángel Bosques, emprendió camino con su hijo mayor, de 19 años de edad y caminaron desde Maturín, en el oriente venezolano hasta Buenos Aires.
Lo dejaron todo atrás, incluso a la madre del joven y a su hermano menor. Estando en Argentina, recibieron colaboración de la parroquia Caacupé y la ONG Baires de Libertad para pasar el primer invierno con las bajas temperaturas que los atacaron.
A finales de ese año veían que la situación en el país seguía igual y por eso en enero de este año Ángel retornó a su tierra para buscar a su otro hijo y a su esposa y durante varias semanas caminaron hasta llegar por trochas a Argentina.
«Sólo pensaba en el mejor futuro para mi hijo, en su educación, en la seguridad para él», expresó con lágrimas en lo ojos, el hombre que confesó que antes no creía mucho en Dios, pero «hoy soy vivencia propia de que Dios existe».



