El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció este viernes una nueva muerte bajo custodia del Estado Venezolano y cuestionó la falta de respuestas y acciones por parte de las autoridades para garantizar la atención médica de las personas privadas de libertad.
La víctima fue identificada como Yoandry Medina González, quien permanecía recluido en el Centro de Formación del Hombre Nuevo «Dr. Francisco Delgado», anteriormente conocido como El Marite, en el estado Zulia, Venezuela.
De acuerdo con la organización, Medina González fue trasladado de emergencia al Hospital Universitario de Maracaibo tras presentar complicaciones de salud relacionadas con el VIH y la tuberculosis.
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🚨#OVPDenuncia El Marite suma otro preso fallecido por enfermedades
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) July 31, 2026
Las muertes por enfermedades dentro de las cárceles venezolanas dejaron de ser una excepción hace muchos años, y se han convertido en una tragedia repetida que las autoridades conocen, pero frente a la cual… pic.twitter.com/gWxeErVKiD
Ante este caso, el OVP planteó una serie de interrogantes sobre la situación sanitaria en el sistema penitenciario venezolano: «¿Cuántos privados de libertad conviven actualmente con enfermedades crónicas o infectocontagiosas sin recibir tratamiento adecuado? ¿Cuántos diagnósticos se realizan de manera oportuna dentro de los establecimientos penitenciarios? ¿Existen programas efectivos para controlar la tuberculosis y garantizar el acceso continuo a terapias para personas con VIH? ¿Y cuántas personas más deberán morir para que la atención médica penitenciaria deje de ser una promesa incumplida?».
El Observatorio recordó que El Marite fue diseñado para albergar aproximadamente a 700 personas. Sin embargo, actualmente supera los 1.000 reclusos, lo que representa una ocupación de más del 143% y un nivel de hacinamiento del 43%.
En ese sentido, sostuvo que en un establecimiento con estas condiciones es imposible desvincular el deterioro de la salud de las condiciones de reclusión, ya que «el hacinamiento favorece la propagación de enfermedades infectocontagiosas, dificulta el seguimiento médico y convierte la atención sanitaria en una respuesta tardía, cuando no inexistente».
Asimismo, la organización recordó que durante años ha documentado fallecimientos asociados a la tuberculosis, el VIH, la desnutrición y otras enfermedades prevenibles dentro de los centros de reclusión, por lo que considera que las autoridades «ya no pueden alegar desconocimiento».
«La pregunta ya no es qué está ocurriendo en las cárceles venezolanas, sino por qué, después de tantos años de denuncias, el gobierno sigue permitiendo que las personas privadas de libertad mueran por causas que pudieron prevenirse o tratarse oportunamente», concluyó el OVP.




