Unos llamativos carteles aparecieron en distintas calles del barrio porteño de Colegiales y rápidamente despertaron la curiosidad de los vecinos. En ellos, una familia solicita ayuda para encontrar a «Piti», una boa de más de tres metros de largo que, según aseguraron, escapó de su vivienda el pasado jueves por la tarde.
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De acuerdo con los avisos, el reptil habría salido por la terraza de la casa y fue visto por última vez en la zona de las calles Céspedes y Zapiola, donde se concentra la búsqueda.
Lo que más llamó la atención fue el contenido del mensaje. Sus dueños afirmaron que «Piti no es agresiva» y aseguraron que «responde a su nombre, a pesar de ser un reptil». También explicaron que la serpiente tiene tres años, está castrada y solía tomar sol diariamente antes de desaparecer.
Hasta el momento, vecinos del barrio manifestaron su preocupación por la aparición de los carteles, aunque no trascendieron denuncias oficiales sobre la presunta pérdida del animal.
La tenencia de boas está regulada en la Ciudad de Buenos Aires
La posible presencia de una boa como mascota también abrió el debate sobre la normativa vigente. El Ministerio Público Fiscal de la Ciudad recuerda que en Buenos Aires solo está permitida la tenencia de animales domésticos. En el caso de especies silvestres, autóctonas o exóticas, su posesión requiere una autorización expresa del Ministerio de Ambiente de la Nación, conforme a la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna.
Por ese motivo, si el caso es real, los propietarios deberán acreditar la documentación que autorice la tenencia legal del ejemplar.
¿Las boas representan un peligro?
Las boas no son serpientes venenosas. Capturan a sus presas mediante constricción, es decir, envolviéndolas con su cuerpo hasta inmovilizarlas.
En Argentina habita la lampalagua o boa de las vizcacheras (Boa constrictor occidentalis), la especie de mayor tamaño del país, que también se distribuye en el sur de Bolivia y el oeste de Paraguay.
Este reptil puede superar los tres metros de longitud y, en casos excepcionales, acercarse a los cuatro metros. Se caracteriza por su cuerpo robusto y un patrón de manchas oscuras sobre un fondo gris claro.
Habita principalmente en la región del Gran Chaco y otras zonas áridas del norte y centro de Argentina. Su alimentación se basa en roedores, aves y pequeños mamíferos.
La Asociación Herpetológica Argentina advierte que la especie se encuentra amenazada por la pérdida de su hábitat y el tráfico ilegal. Además, recuerda que durante décadas fue cazada por el valor comercial de su cuero y que aún hoy continúa siendo capturada de manera clandestina para el comercio de mascotas o por considerarse una amenaza para animales de granja.
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Los especialistas destacan que su conservación depende del control de la deforestación, la protección de los bosques nativos y la creación de corredores ecológicos que permitan preservar las poblaciones silvestres.
Con Información de Clarin.-




