Mientras miles de personas seguían con angustia las noticias de la tragedia en Venezuela, Yeison Salazar tomó una decisión que cambiaría el rumbo de sus días: recorrer más de 8.000 kilómetros desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, para sumarse como voluntario a las labores de rescate.
Tiene 32 años de edad, es creador de contenido y bombero voluntario en la zona norte de Ushuaia. Nació en Venezuela, pero desde hace ocho años vive en Argentina, país del que también obtuvo la nacionalidad. Sin embargo, su vocación por servir comenzó mucho antes de emigrar.
En 2014 integró el cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela (campus Maracay) y posteriormente trabajó como funcionario de Protección Civil Aragua, acumulando más de una década de experiencia en atención de emergencias y desastres.
ÚNETE A NUESTRO GRUPO DE WHATSAPP PARA ESTAR INFORMADO

Cuando ocurrió la tragedia, Yeison intentó incorporarse a la misión humanitaria por los canales oficiales del Gobierno argentino. Se postuló como voluntario, pero nunca recibió respuesta. Convencido de que podía aportar gracias a su experiencia y a los contactos que mantiene con rescatistas venezolanos, decidió viajar por cuenta propia.
El recorrido le tomó cuatro días desde Ushuaia hasta Venezuela y llegó a la zona afectada ocho días después del desastre. Lejos de quedarse como observador, se integró de inmediato a un grupo de rescate híbrido, colaborando directamente en las tareas de búsqueda, asistencia y logística.
Además de trabajar sobre el terreno, ha utilizado sus redes sociales para canalizar donaciones que llegan directamente a bomberos y grupos de rescate que permanecen desplegados en la emergencia.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM PARA ESTAR INFORMADO
“Lo más importante era llegar para colaborar y no convertirme en un problema. Gracias a mi experiencia pude integrarme rápidamente a un equipo de trabajo”, asegura.
Desde hace una semana comparte jornadas de rescate junto a los Topos Aztecas de México, voluntarios de los grupos de rescate de Carabobo y Aragua, médicas, fisioterapeutas y un binomio K9 especializado en búsqueda de personas.
Su historia demuestra que la solidaridad no conoce fronteras. Desde el fin del mundo hasta el corazón de una emergencia, Yeison Salazar decidió que la distancia nunca sería un obstáculo cuando se trata de salvar vidas.




