La decisión del Gobierno argentino de modificar la normativa para permitir a las empresas petroleras incorporar, de forma voluntaria, hasta un 15% de bioetanol en las naftas con el objetivo de reducir costos no representa riesgos para los vehículos convencionales, es decir, aquellos que utilizan nafta Súper o Premium.
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Si bien el bioetanol requiere ajustes electrónicos para optimizar su rendimiento en comparación con la gasolina tradicional, los vehículos modernos cuentan con sistemas capaces de adaptarse automáticamente, por lo que el motor no debería presentar diferencias en su funcionamiento.
Según especialistas, incluso una mezcla de hasta 20% de bioetanol no perjudica la calidad del combustible. Por el contrario, su mayor nivel de octanaje puede mejorar el desempeño. No obstante, esta ventaja se compensa con una menor capacidad energética, lo que implica un leve aumento en el consumo de combustible.
“El bioetanol mejora el octanaje, pero reduce la eficiencia energética. Por eso, los vehículos pueden consumir un poco más, aunque utilicen un combustible de mejor calidad”, explicó el especialista en tecnología automotriz Luis Toso.
En este sentido, se estima que los usuarios podrían registrar un incremento en el consumo de entre un 5% y un 10%, aunque la diferencia no sería significativa en el uso cotidiano. Las empresas deberán evaluar si el ahorro en el costo del combustible compensa ese mayor consumo.
En términos generales, el aumento en la proporción de bioetanol no generará inconvenientes en vehículos modernos. Sin embargo, en modelos más antiguos podría provocar un desgaste prematuro en algunos componentes, como mangueras, debido a las propiedades solventes del etanol.

Los biocombustibles han vuelto a cobrar relevancia a nivel global, no solo por su aporte ambiental, sino también como alternativa frente al encarecimiento del petróleo, impulsado por la volatilidad internacional y conflictos geopolíticos.
El bioetanol, producido principalmente a partir de caña de azúcar, es ampliamente utilizado en países como Brasil, donde gran parte del parque automotor funciona con mezclas elevadas o incluso con etanol puro. En esos casos, los motores están especialmente adaptados, algo que no resulta necesario con niveles de hasta 15% en el mercado local.
Según el comunicado oficial, la medida no modifica el porcentaje obligatorio de mezcla ni impone nuevas exigencias a las refinadoras. Su objetivo es permitir que las empresas, de forma opcional, incorporen bioetanol dentro de los estándares de calidad vigentes.
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Asimismo, la resolución no introduce cambios en el régimen del biodiésel, ya que el gasoil ya contempla mezclas de hasta un 20%. De esta manera, la iniciativa se centra en el segmento de las naftas, uno de los más afectados por el aumento de precios y la inestabilidad del mercado internacional del petróleo.
Con Información de Infobae.-




