KQA.- El talento venezolano sigue dejando huella en el fútbol internacional. Esta vez, el protagonista es Daniel Alejandro Tavares Ache, un niño de apenas 10 años de edad, oriundo de Caracas, que comienza a dar sus primeros pasos en el competitivo fútbol argentino tras ser fichado por el Club Defensores de Belgrano en categoria 2016 de AFA-METRO.
Tavares, quien reside en el barrio de Colegiales, en Buenos Aires, desde hace siete años junto a su familia, descubrió su pasión por el fútbol desde muy pequeño. Aunque desde el primer año de vida mostró interés por el balón, fue al llegar a Argentina cuando ese gusto se transformó en un sueño claro: convertirse en futbolista profesional.
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Su talento no pasó desapercibido. Durante su participación en el torneo internacional STC, donde representó a Venezuela, fue observado por el cuerpo técnico de Defensores de Belgrano, justamente tras enfrentarse a este club en la competencia. Su desempeño despertó el interés inmediato de los entrenadores, quienes decidieron seguir de cerca su actuación en el resto de los partidos.
Al finalizar el torneo, el joven fue invitado a realizar pruebas con la institución. Fueron tres días intensos, en los que compitió junto a otros 15 niños por un cupo en el equipo. Finalmente, solo dos fueron seleccionados, entre ellos Daniel, quien logró asegurar su lugar en las divisiones inferiores del club.
Actualmente, el venezolano se desempeña como mediocampista y ya es titular en el Club Defensores de Belgrano en categoria 2016 de AFA-METRO. Dentro de la cancha, se define como un jugador ofensivo, con visión de juego, capacidad de asistencia, buen manejo del balón y aporte en defensa.
“Sentí una alegría enorme porque sabía que mi carrera profesional estaba comenzando”, expresó sobre el momento en que recibió la noticia de su fichaje.
Su adaptación al fútbol argentino ha sido positiva. Destacó el buen ambiente dentro del equipo y la relación con sus compañeros, con quienes ya ha construido amistades tanto dentro como fuera del campo.
Sin embargo, reconoce que el camino no ha sido fácil. “Lo más difícil son los entrenamientos, porque el nivel de competencia es fuerte y debo mejorar cada día. Eso requiere esfuerzo y sacrificio”, señaló.
Daniel también aprovechó para agradecer el apoyo incondicional de su familia, especialmente de sus padres, quienes lo acompañan diariamente en su formación deportiva. “Sin ellos, este camino sería mucho más difícil”, afirmó.
Admirador de Cristiano Ronaldo, el joven tiene metas claras: seguir creciendo, perfeccionar sus habilidades y, a largo plazo, llegar a jugar en Boca Juniors. Pero su mayor sueño va más allá: vestir la camiseta de la selección venezolana y conquistar un título mundial.
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“Quiero darle a Venezuela la alegría de ver a nuestro equipo levantar la Copa del Mundo”, aseguró con determinación.
Finalmente, envió un mensaje a otros jóvenes venezolanos que, como él, sueñan con triunfar en el fútbol: “No hay sueño grande. Solo se necesita el apoyo de la familia, luchar por lo que se quiere sin rendirse y creer siempre en uno mismo”.




