Pese a las excarcelaciones que se han producido en Venezuela —de forma esporádica y en medio de un clima de desinformación— dentro de las cárceles aún se libra una batalla silenciosa. La situación es especialmente crítica para los militares considerados presos políticos, quienes, según denuncias de sus familiares, han sido sometidos a torturas y tratos crueles.
Irene Olazo de Caguaripano, esposa del capitán Juan Carlos Caguaripano Scott, denunció en entrevista con El Nacional las severas condiciones de reclusión que enfrentan muchos detenidos en centros como el Fuerte Guaicaipuro y El Rodeo I, donde permanece su esposo.
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Señaló que recientemente la abogada Tamara Suju alertó sobre la presunta aplicación de un método denominado “cámara de entubamiento” en El Rodeo I. Según explicó, en el área de enfermería colocarían sondas nasales, rectales y urinarias de gran tamaño a los detenidos, manteniéndolas por días y moviéndolas para provocar dolor.
Olazo también denunció que en los centros donde se encuentran recluidos los militares la comunicación es fragmentada y, en muchos casos, indirecta. “No existe comunicación regular ni garantías de fe de vida cuando deciden aislarlos”, afirmó. Esta situación, dijo, mantiene a las familias en incertidumbre constante, dependiendo de rumores o filtraciones sin confirmación oficial.
Indicó que su suegro, Juan Caguaripano, logra visitarlo una vez al mes y solo puede verlo a través de un vidrio durante 15 o 20 minutos. Debido a su avanzada edad, el traslado desde el oriente del país hasta Guarenas le resulta complicado.
Asimismo, aseguró que su esposo lleva dos años incomunicado de su hija, sin poder escuchar su voz ni conocer cómo ha crecido. “Desde hace dos años no se nos permite realizar llamadas telefónicas, algo tan básico y humano como una conversación entre padre e hija”, expresó.

“Vivir sin saber cómo está tu esposo, sin escuchar su voz, sin saber si está enfermo o necesita ayuda, es también una forma de tortura para la familia”, añadió.
Cuestionó que, mientras personas detenidas en el extranjero por presuntos delitos pueden comunicarse con sus familiares, en Venezuela —según afirmó— se niegue ese derecho a los presos políticos. “Resulta doloroso e incomprensible que una llamada o una carta pueda considerarse un riesgo. Esta prohibición evidencia el nivel de aislamiento y castigo que también se impone a las familias”, señaló.
¿Por qué el ensañamiento?
Durante la conversación, sostuvo que los militares reciben tratos más severos porque el gobierno buscaría enviar un mensaje disuasorio a quienes visten uniforme: cuestionar órdenes, disentir o ser señalados como opositores puede implicar años de aislamiento y sufrimiento.
Sin embargo, afirmó que el silencio no es una opción para los familiares. “Quedarse callado puede costarle la vida al detenido”, dijo.
Fuerte Guaicaipuro, bajo señalamiento
Tras visitas recientes de familiares, ha aumentado la preocupación sobre el Fuerte Guaicaipuro, señalado como un centro de reclusión con condiciones extremadamente restrictivas y escasa transparencia, presuntamente bajo control de organismos de inteligencia.
Olazo explicó que se trata de un lugar de difícil acceso para las familias, donde los detenidos permanecen prácticamente incomunicados, sin visitas regulares, llamadas ni atención médica adecuada.
Advirtió que la principal preocupación es la desaparición forzada prolongada: largos períodos sin fe de vida, sin comunicación y sin información oficial sobre su estado de salud.
Según testimonios, el recinto tendría una estructura similar a una cancha con celdas subterráneas cuyo techo estaría formado por barrotes.
Los relatos de familiares coinciden en varios aspectos:
- Pérdida significativa de peso y signos de desnutrición
- Deterioro físico evidente
- Presión psicológica constante
- Aislamiento prolongado
- Falta de atención médica oportuna
Olazo relató el caso del capitán Juan Gutiérrez, cuya esposa aseguró que durante una visita no se les permitió abrazarlo ni levantarse de la silla, y que todas las conversaciones fueron vigiladas y grabadas. Indicó que el oficial habría perdido alrededor de 20 kilos y presentaba temblores en las manos mientras comía.
También afirmó que, pese a la presencia de organismos internacionales en el país, el acceso a estos centros sigue restringido. La Comité Internacional de la Cruz Roja habría intentado ingresar durante años, sin autorización para acceder a las áreas donde permanecen los militares.
Recordó además que organizaciones de derechos humanos han advertido sobre patrones de aislamiento prolongado, incomunicación y falta de atención médica. Mencionó el caso del general Raúl Isaías Baduel, fallecido bajo custodia, y denunció que existiría un patrón de desgaste físico y psicológico sistemático contra los detenidos.
Exigen liberación inmediata
Para Olazo de Caguaripano, es urgente la liberación inmediata y sin restricciones de todos los presos políticos, civiles y militares. Rechazó que sean señalados como traidores y afirmó que defender la Constitución o denunciar irregularidades no constituye delito.
Sostuvo que no puede hablarse de reconciliación mientras existan militares presos políticos sometidos a torturas, y planteó una serie de medidas necesarias:
- Liberación inmediata y sin restricciones
- Garantía de fe de vida para los incomunicados
- Respeto a los derechos humanos
- Atención médica inmediata
- Comunicación regular con sus familias
- Investigación y sanción de los responsables de torturas
“Los delitos de lesa humanidad no prescriben y no representan al pueblo venezolano”, afirmó.
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Al finalizar, insistió: “Las promesas deben convertirse en hechos. Ninguna amnistía tiene sentido si quienes más la necesitan siguen presos y en el olvido”.
Con Información de ElNacional.-




