Bori, el joven venezolano de 19 años de edad asesinado en 2022 tras una pelea en una discoteca de Alcorcón, en Madrid, actuó como un “escudo humano” y evitó que las balas alcanzaran a su amigo debido a la estrechez del callejón donde se produjo el tiroteo, según declaró en el juicio el subinspector del Grupo V de Homicidios.
La Audiencia Provincial de Madrid continuó este lunes el juicio con jurado contra tres acusados por el asesinato a tiros del joven, solicitante de asilo en España, así como por el intento de homicidio de otro hombre y de una mujer. Los hechos ocurrieron a la salida de la discoteca Diverso, en octubre de 2022, y la Fiscalía solicita penas de entre 53 y 55 años de prisión.
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Dos regueros de sangre, claves para la investigación
Durante la sesión, la jefa del Grupo V de Homicidios explicó que dos regueros de sangre hallados en el callejón donde ocurrió el tiroteo resultaron determinantes para la investigación. Uno de ellos condujo hasta el cuarto piso de un edificio cercano, domicilio de una de las víctimas.
El segundo rastro, confirmado por agentes de la Policía Científica, correspondía a uno de los acusados, Jonathan Gabriel L. R., quien había resultado herido con arma blanca durante la pelea previa.
Joel A. A. R., uno de los acompañantes de Bori, identificó de forma inequívoca a los tres acusados: Jonathan Gabriel L. R., Estarly Rafael P. S. y Jesús Leoncio A. A.
La secuencia del crimen
Según relató el subinspector de Homicidios, tras la pelea inicial los acusados no se dirigieron a un centro de salud para atender a Gabriel, sino que condujeron en sentido contrario hasta localizar a la víctima y a sus acompañantes a poca distancia de la discoteca.
De acuerdo con la declaración de Joel ante la Policía, Estarly descendió del vehículo en la calle Sierra de la Estrella portando un arma de fuego, acompañado por Jesús, mientras Gabriel permanecía al volante con el motor en marcha y les gritaba: “Dispárales, dispárales”. No obstante, el rastro de sangre indica que también descendió del vehículo.
Al escuchar los primeros disparos, Joel y Bori corrieron hacia un callejón cercano, mientras Jenny A. G., la otra acompañante, huyó por una vía distinta.
“Actuó como un escudo humano”
Los procesados persiguieron a los dos jóvenes por el callejón, de aproximadamente 75 metros de longitud y dos metros de ancho, y continuaron disparando. Bori recibió un impacto de bala en el hombro izquierdo, cayó al suelo y, posteriormente, fue ejecutado con un disparo en la cabeza efectuado a una distancia de aproximadamente un metro.
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Debido a la estrechez del pasaje y a la presencia de un andamio de obra en uno de sus laterales, Joel logró huir por delante de Bori, quien quedó expuesto y actuó como un “escudo humano”, impidiendo que los disparos alcanzaran a su amigo.
El juicio continuará este martes con la declaración de agentes de la Policía Científica y especialistas en balística.
Con Información de ElNacional.-



