Los metrodelegados iniciaron este miércoles una medida de fuerza en la Línea B del subte, que incluyó la liberación de molinetes, en protesta por las condiciones sanitarias en las que aseguran desarrollar sus tareas.
La acción comenzó a las 7 de la mañana en los accesos de la estación Federico Lacroze y se extenderá hasta las 18 horas. A las 7.30, los delegados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) ofrecieron una conferencia de prensa para anunciar nuevas medidas de fuerza previstas para los próximos días.
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Desde la empresa concesionaria Emova señalaron que la protesta se originó por la decisión de no incorporar de manera efectiva a una empleada tras finalizar su período de prueba, debido a reiterados incumplimientos en sus tareas. Según indicaron, se cumplieron todas las instancias administrativas para evitar esa situación.
En contraposición, los trabajadores de la Línea B sostienen que el reclamo central responde a la presencia de asbesto tanto en las formaciones como en los talleres, una situación que —según afirmaron— representa un riesgo para la salud de empleados y usuarios. Aclararon que la medida no afecta el funcionamiento del servicio.
“Desde la AGTSyP denunciamos desde hace años la crisis sanitaria que atraviesa la red de subterráneos por la presencia de asbesto cancerígeno y sus consecuencias entre trabajadores y pasajeros, con cientos de afectados, enfermos y fallecidos”, expresaron en un comunicado.
Los representantes gremiales exigieron al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la declaración de la Emergencia Operativa para la Línea B, con el objetivo de obtener respuestas urgentes hasta la incorporación de una nueva flota, el recambio de vías, la reactivación de los programas de mantenimiento integral y la eliminación total del asbesto en la red.
Además, denunciaron que en las últimas semanas Emova habría intervenido de manera irregular sobre componentes contaminados con asbesto en varias formaciones Mitsubishi, lo que —según el sindicato— habría provocado la dispersión de fibras cancerígenas y expuesto a millones de personas durante cada viaje.
“La situación se ve agravada por la falta de inversión, el deterioro del mantenimiento, trenes con más de 70 años de antigüedad, vías obsoletas y tarifas elevadas que no se corresponden con la calidad del servicio”, agregaron.
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Por último, los metrodelegados denunciaron una presunta campaña de hostigamiento contra trabajadores y representantes gremiales, que incluiría sanciones disciplinarias y descuentos salariales. También mencionaron casos de acoso sexual y violencia laboral, como el de Araceli Pintos, una empleada que —según denunciaron— fue desvinculada tras presentar una denuncia por ese motivo.
Con Información de TN.-




