Con promedios de $1.630 y $1.850 por litro para la nafta (gasolina) súper y la premium, respectivamente, los precios de los combustibles en la Ciudad de Buenos Aires acumulan aumentos de hasta 47% en lo que va del año, superando con amplitud la inflación del período (30%). Según especialistas del sector, la suba responde principalmente al incremento del dólar mayorista (42%) y a las actualizaciones en biocombustibles e impuestos aplicadas por la Secretaría de Energía. Señalan además que en noviembre, tras las elecciones, los precios se ajustaron entre 6% y 7%.
En los últimos días, el litro de nafta súper se ubicó en torno a los $1.630 y la premium en $1.850, lo que implica aumentos anuales de 47% y 35%, respectivamente, frente a los valores de fines de 2024. Ambas variaciones superan la inflación acumulada. En 2024 ocurrió lo contrario: los combustibles subieron en promedio 100%, por debajo de la inflación del 118%.
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El Gobierno de Javier Milei sostiene que aplica criterios liberales, aunque con un enfoque pragmático en los precios regulados antes y después de las elecciones. Esta dinámica explica el salto de noviembre, luego de dos meses de estabilidad relativa.
El sector advierte que existía un atraso en los precios y destaca el impacto del nuevo esquema cambiario establecido en abril, cuando se abandonó la devaluación mensual del 1% y comenzaron las bandas cambiarias. A esto se suma otro factor: YPF dejó de comunicar formalmente los aumentos, al adoptar una política de ajustes según condiciones de mercado. La petrolera estatal concentra el 57% del despacho de combustibles, por lo que su silencio modificó la referencia habitual del sector.
En paralelo, los biocombustibles acumulan un alza promedio del 50% en el último año (bioetanol +37% y biodiésel +67%), mientras que los impuestos internos también tuvieron fuertes ajustes: el impuesto al gasoil subió 53% y el de la nafta, 45%.
“En noviembre liberaron todos los precios, lo que explica la fuerte suba. Además, los combustibles venían muy atrasados después de las elecciones de octubre”, señaló el economista Nicolás Arceo, director de Economía y Energía (EyE).
El impacto final en la inflación se conocerá cuando el INDEC publique el IPC de noviembre, estimado en torno al 2,3%.
Pese a los aumentos, el precio internacional del petróleo bajó en el último año de US$74 a menos de US$64. Arceo explicó que la caída fue más pronunciada afuera que en el mercado local, donde el precio interno venía rezagado y no alcanzaba la paridad de exportación.
Comparados con los valores históricos entre 2010 y 2024, los combustibles están hoy 2,5% más baratos en dólares y 12,8% más bajos en pesos constantes. Frente al promedio de la última década, son 2,3% más altos en dólares, pero 8,7% más bajos en términos reales. Esto, según especialistas, refleja que continúan siendo relativamente accesibles en relación con el poder adquisitivo. De hecho, aunque la economía no repunta, las ventas de YPF crecieron 6% interanual.
“En dólares están más caros por la apreciación del tipo de cambio, pero en términos históricos siguen baratos; por eso el consumo se mantiene alto”, indicó Arceo.
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El sector prevé que, a partir de diciembre, los precios podrían estabilizarse, aunque siguen condicionados por cuatro variables: tipo de cambio, precio internacional del crudo, impuestos y biocombustibles. Para 2026, la industria anticipa un reacomodamiento regional, con aumentos mayores en provincias patagónicas para corregir lo que consideran “inequidades históricas”, según lo adelantado por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín.
Con información de LN.-




